Vivianne Duchini: arte de alto vuelo

Vivianne Duchini: arte de alto vuelo

Vivianne Duchini: arte de alto vuelo

El Museo Nacional de Arte Decorativo aloja una muestra de esta excepcional escultora argentina. Caballos, perros, animales exóticos y hasta un impactante equino alado forman para de esta exhibición consagratoria.

El Pegaso de los griegos habitó entre los dioses. Fue la monta de Zeus, el padre de todos. Emergió de la sangre de la Medusa decapitada o (según otros) de las aguas del mar. El que hoy luce en la entrada del Museo Nacional de Arte Decorativo, sobre avenida Libertador, nació en cambio de la inspiración de una artista genial que en alguna oportunidad ocupó las páginas de Vinicius.

Vivianne Duchini nació en Buenos Aires en 1962. De niña concurrió a un taller de cerámica, estudió Historia del Arte en Universidad de Buenos Aires e ingresó más tarde en la Escuela Superior de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón. Su formación artística se completó en los talleres de Aurelio Macchi, Rubén Locaso y Leo Vinci.

Ama la escultura y ama los caballos que han sido sus modelos preferidos en 10 exposiciones individuales y más de 20 grupales a lo largo de los últimos 17 años. Sensible y apasionada, Vivianne posee una técnica maravillosa. Es rica en la creatividad, y obsesiva en la ejecución. Su escultor animalista preferido es el italiano Rembrandt Bugatti, (hermano de Ettore, el famoso diseñador de autos) que trabajaba en el zoológico de Amberes para captar con ojo impresionista la fauna exótica.

Su vida es sumamente metódica: madruga y dedica un par de horas a equitación en el Hípico. Buena amazona, su familiaridad con la anatomía, movimientos y posiciones del caballo nace de un contacto cotidiano que lleva décadas. Luego se instala en la fundición Buchhass; allí realiza las obras grandes, cincela los bronces ya fundidos y hace personalmente sus pátinas. En su casa de Martínez tiene un taller más chico (su cueva) donde modela las obras menores en cera para luego ser llevadas al bronce.

La exposición que ahora presenta en el mismo Museo que años atrás trajo a Buenos Aires la más fenomenal muestra de Rodin que vimos en nuestra ciudad es absolutamente consagratoria. Setenta y seis bronces de los últimos 15 años reúnen la esencia de su producción equina (tropillas, maternidades, trotes, galopes, potros y potrillos). Presentes también sus perros (galgos, cockers, pointers) de tamaño natural, atentos o echados, que durante muchos años lucieron en Avenida Alvear. La muestra se completa con la fauna exótica que modeló después de sus viajes por África y cercano Oriente (chitas, dromedarios, avestruces)

La estrella de la exposición es “Pegasus”, el equino alado que con muy buen criterio Javier Iturrioz, el curador de la muestra, instaló en el jardín del museo, sobre avenida Libertador. El ecqus mitológico de Duchini está llamado a inscribirse entre las genialidades del género. Perfecto para el entorno, se diría especialmente concebido para dialogar con la magnífica arquitectura del Palacio Errázuriz.

Ya Vivianne había emplazado otras esculturas monumentales: el criollo en la Rural de Palermo y la tropilla del Four Seasons llevan su firma. Pronto, en la rotonda frente al hipódromo de San Isidro inaugurará una yegua con su cría al pie. Pegasus, sin embargo, supera a todas, con las alas desplegadas, imponente en su escala, se convierte en el capo lavoro de la artista y preside una exposición consagratoria.

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