Frank Sinatra, a su manera

Frank Sinatra, a su manera

Frank Sinatra, a su manera

En el marco del centenario del nacimiento de “La voz”, un recorrido por la vida de “un canalla elegante y refinado” ante el que sucumbieron las más hermosas mujeres y se rindieron los melómanos del mundo entero.

 

Texto: Valeria Maltagliatti
Fotos: Gentileza The New York Public Library
Dentro de su metro setenta vivió la voz que dejó huellas inconfundibles en la memoria del mundo. El 12 de diciembre próximo se cumple el primer centenario del nacimiento de Francis Albert Sinatra, hijo de inmigrantes italianos y el pandillero más respetado del barrio, quien de joven supo ser boxeador, atleta, camionero y cronista deportivo. Su gran salto hacia la música lo dio después de asistir a un concierto del genial Bing Crosby. Desde entonces, sus días transcurrieron entre la cantina donde trabajaba como camarero y los estudios de radio. A partir de allí todo se sucedió como una vorágine y su voz, considerada por muchos como aterciopelada, se convirtió en su rasgo distintivo. Poco tiempo después ya ensayaba en los estudios de Hollywood y daba sus primero pasos como actor.

“Frank era un canalla elegante y refinado” decía la prensa, un combo casi letal para muchas mujeres. Su porte viril y masculino y sus ojos azules, sumados a las luces de los grandes estudios de la Metro Goldwyn Mayer, fueron un conjuro fatal para las que se cruzaron en su camino. Estuvo casado cuatro veces, y la lista de mujeres que pasaron por su vida incluyen a Rita Hayworth, Ava Gardner, Mía Farrow, Anne Margaret, Kim Novak, Lauren Bacall y Jackie Kennedy.

Lita Marit, una jovencita de 16 años, cuenta que apenas salió del noviciado cayó “en sus redes”. Otras tantas mujeres despechadas lo denunciaron por abandono, la mismísima Judy Garland, por maltrato, y Zsa Zsá Gabor escribió en sus memorias que intentó abusar de ella mientras sonaba de fondo, en su tocadiscos, la trompeta de Harry James. Mientras unas lo denostaban, Marilyn Monroe y Victoria Principal elogiaban sus dotes de excelente amante. Su esposa Nancy Barbatro, con quien tuvo tres hijas, lo definió como un hombre tierno, sentimental, buen padre, “pero nunca buen marido”.

Sinatra es, sin lugar a dudas, uno de los cantantes más recordados del siglo XX: en 70 años de carrera artística grabó 1300 canciones entre las cuales, New York, New York, My way o Strangers in the night forman parte del acervo musical que lo inmortalizó. Como actor filmó más de 50 películas, recibió diez Premios Grammy y algunos Oscar por sus actuaciones. Supo reinventarse desde su niñez hostil a la que describía como “tiempos en los que asistíamos a un show con cuatro agujeros en la cabeza y seis cicatrices en la cara, la típica adorable infancia en un barrio deprimido”, hasta la sofisticación de una adultez regada de excentricidad, glamour, mujeres hermosas y fama mundial. En una entrevista le preguntaron por sus creencias y con ese filo tan particular que lo caracterizaba respondió: “Yo estoy a favor de todo aquello que te hace pasar la noche, ya sea una oración, somníferos o una botella de Jack Daniel’s”. Desafiante y mordaz, decía una y otra vez: “El alcohol puede ser el peor enemigo del hombre pero la Biblia dice que ames a tu enemigo”.

En 1996 dio su último show en el Shrine Auditorium de Los Ángeles, para celebrar sus ochenta años, acompañado por Bruce Springsteen y Bob Dylan, en lo que sería una de las últimas apariciones públicas de “La voz”. Partió apenas dos años después. Pero la originalidad lo acompañó hasta el final de su vida: en su féretro estaba escrita la leyenda: “Lo mejor está por venir ”, y fue enterrado con una botella de Jack Daniel´s, una caja de cigarrillos y un encendedor Zippo. A casi cien años de su nacimiento, su himno “My way”, es apenas una pincelada certera de lo que fue la existencia de Sinatra: “He vivido una vida plena. Viajé por todas y cada una de las autopistas, y más, mucho más que esto, y lo hice a mi manera”.

 

 

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