Sofía Willemöes: «Me gusta correr riesgos»

Sofía Willemöes: «Me gusta correr riesgos»

Sofía Willemöes: «Me gusta correr riesgos»

Sus murales ambientan espacios en Manhattan y París. A punto de abrir un local en Nueva York, habla sobre la fuente creativa de su imaginario y reflexiona sobre el diseño argentino en el mundo.

Bosques encantados que se duplican en su reflejo en el agua; cotorras australes entre piñones de araucarias patagónicas; peonias flotando en un fondo oscuro: los últimos murales de Sofía Willemöes ostentan la magia y la exuberancia de la naturaleza que ya son una marca registrada de esta joven creadora argentina. Al imaginario silvestre de esta exabogada que hace diez años incursionó en el diseño de murales y empapelados, este sector le debe una renovación estética con un potente sello de autor: «Me gusta correr riesgos. Que yo haga un mural oriental con geishas, pagodas y cerezos es arriesgado. Sería más sencillo hacer un rayado que es lo que ves en todos lados y que seguramente se vendería muy fácil porque es a lo que la gente está acostumbrada. Pero no estaría innovando», explica.

 

 

© Ana Thompson

 

 

Como sucede con muchos artistas, la fuente creativa de Sofía viene de esa patria íntima que es la infancia. Se crió en Pergamino y el mundo rural marcó una impronta poderosa en su forma de mirar el mundo: «Más de una vez me despertaron de madrugada para ver nacer a un potrillo. En mi familia siempre circularon tradiciones en las que la fantasía era un componente muy fuerte. Tuve una niñez con mucho de cuento y eso hoy se ve en mi trabajo que genera una conexión con el cliente por el lado de la inocencia», reflexiona.

La audacia de conectarse con ese mundo interior que muchos relegan para privilegiar las tendencias o lo que pide el mercado tuvo excelentes repercusiones: Sofía tiene su propia boutique en la calle Arenales, es una expositora habitué de Casa Foa, ambienta espacios en Manhattan, París, Dubai y Latinoamérica, presenta sus trabajos en las grandes ferias internacionales de diseño y tiene previsto abrir un local en Nueva York: «Todavía no está definido el lugar. Lo que sí sabemos es que queremos que sea muy innovador y estamos explorando locaciones y formatos. Ya tenemos un estudio en The Assemblage, donde hay expuestos murales de gran formato. Otra novedad importante es que en el mes de enero expondremos en París, en Maison et Objet, con espacio exclusivo de la marca», cuenta orgullosa.

 

 

Willemöes está en plena exploración de locaciones y formatos para su nuevo local en Nueva York. © Ana Thompson

 

 

Emprender en la Argentina no es tarea sencilla y mucho menos hacerlo con éxito como para trascender las fronteras con una marca nacional que fabrica en el país. Sofía creció paso a paso y en cada etapa aprendió una lección: «Empezamos tercerizando, después precisamos producir y compramos una máquina, más adelante vimos que el mercado nacional estaba bien pero que teníamos que crecer al internacional. No hay que quemar etapas. Requiere mucha convicción y trabajo. Lo fundamental es saber que lo más importante es el equipo».

Como participante frecuente de las grandes muestras internacionales de diseño, Sofía es consciente de cuánto condicionan las modas y las tendencias internacionales a quienes trabajan con la creatividad. Este año, en la última feria de Milán, se sorprendió al ver numerosos murales con naturaleza como los que ella produce hace años: «De alguna forma me anticipé a la tendencia. De hecho, cuando empecé con los murales la gente no sabía ni que eran, pensaban que eran pintados. Tuve que explicar que un mural es como si fuera una pintura, puede ser un paisaje o una situación que se adapta a la altura de la pared y se repite horizontalmente. En cambio el empapelado es simplemente un pattern que se repite», detalla.

 

 

Los murales de esta joven diseñadora remiten a paisajes remotos y exóticos. También al universo de la infancia. © Magalí Saberian

 

 

© Laura San Martín

 

 

En las últimas décadas el diseño argentino tuvo un enorme desarrollo a nivel local e incluso tiene exponentes notables en el exterior, creadores con nombre propio. Como partícipe y conocedora de este fenómeno, Sofía remarca que todavía hay mucho por hacer para posicionarnos mejor en el panorama internacional: “Las empresas argentinas tienen que tomar dimensión de la importancia del diseño en sus productos porque después van afuera y hacen agua. Las universidades tienen que trabajar en equipo con los diseñadores y las fábricas. Mientras no se haga ese triangulo no va a funcionar el diseño argentino afuera. Tenemos que madurar mucho».

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