Bodega Salentein, 20 cosechas, 20 pasos hacia adelante

Bodega Salentein, 20 cosechas, 20 pasos hacia adelante

Bodega Salentein, 20 cosechas, 20 pasos hacia adelante

Desde que el holandés Mijndert Pon creyó y apostó con visión pionera en el Valle de Uco, su proyecto creció año a año. Recorrido cronológico por la trayectoria de un emprendimiento audaz.

Quien más, quien menos, todos alguna vez hemos tarareado la letra pegadiza del tango Volver, que dice: «…que 20 años no es nada, que febril la mirada, errante en las sombras…». Los que pintamos canas sabemos que 20 años es mucho, muchísimo tiempo, aun para la vida de una bodega o de un viñedo. De allí la importancia de que la Bodega Salentein haya organizado, para un exclusivo grupo de periodistas, una visita a buena parte de sus desarrollos en el Valle de Uco con motivo de celebrar las «20 cosechas».

En este viaje, Juan Molina, CEO de Salentein, y Matías Bauzá Moreno volvieron a demostrar la capacidad que tiene esta bodega de organizar viajes world class. También actuó como anfitrión el equipo técnico encabezado por José «Pepe» Galante, el chief winemaker.

 

 

En 2000, el holandés Mijndert Pon inauguró su bodega en el Valle de Uco.

 

 

En 1999, el holandés Mijndert Pon puso su ojo pionero en una región de Mendoza en la que pocos creían y que hoy es la joya de la corona de la viticultura nacional: el Valle de Uco. Su mirada se dirigió al mediano y largo plazo, uno de los secretos del éxito que lo acompañó. En uno de los salones de la bodega hay una fotografía del señor Pon en el momento en que materializó la compra de las primeras hectáreas en la región. Se lo ve acompañado, entre otros, por un inmejorable consejero: Camilo Aldao, personaje icónico de la viticultura mendocina.

El desafío que dejó su dueño original a quienes hoy gestionan la bodega es el de innovar constantemente. Su primer paso fue elegir como cepa inicial a la Cabernet Franc, a la sazón algo olvidada por los bodegueros locales. En 2000 inauguró su bodega, preparada para ser la embotelladora de sus vinos en el Valle de Uco.

En el 2001 hizo construir una posada en la bodega. Fue el puntapié inaugural del turismo enológico. En el 2002 plantó el viñedo en la finca San Pablo —se considera que fue el primer viñedo plantado a una altura de 1600 msnm—. En el 2003 presentaron la línea Primus Malbec y en el 2004 inauguraron otra bodega, la Salentein Wines, orientada a vinos más jóvenes. El 2005 se exportaron los productos de la bodega a 40 países.

El vértigo no se detuvo; cada año un producto nuevo en el mercado y otro hito importante: en el 2006 inauguraron el Museo Killka, donde artistas noveles y consagrados encontraron un espacio para exponer sus obras. Este lugar fue premiado en el año 2008 como «Best of Wine Tourism». Mientras tanto las cosechas se sucedieron sin descanso.

 

 

Un Pinot Noir de la línea de varietales de edición limitada Salentein Primus.

 

 

En el 2009 construyó una champañera pionera y en el 2010 se conmovió el mundo del vino en Mendoza con el pase del año, al incorporar a José «Pepe» Galante como chief winemaker. Entonces los productos de Salentein comenzaron a recibir con habitualidad los ansiados 90 puntos o más de la reconocida selección que realizaba Robert Parker.

En 2011 presentó los espumosos elaborados con uvas cosechadas en el Valle de Uco, de cepas Chardonnay y Pinot Noir. Luego comenzó a exaltar las virtudes de los distintos terruños y produjo «Single Vineyards». Las cosechas mejoraron año a año. En el 2015 Salentein impulsó la IG (Indicación Geográfica) «San Pablo». Por fin, en el 2017 se presentó un espumoso de altísima calidad, el Alyda von Salentein.

Así, las 20 cosechas se mezclaron en su avance con proyectos que las acompañaban. Algunos periodistas pudimos seguir esta cronología y tuvimos el privilegio de participar de varias catas verticales de los mejores caldos que Salentein tiene en el mercado: Salentein Gran Valle de Uco Blend (vino icono de la bodega), la línea de varietales de edición limitada Salentein Primus, Salentein Single Vineyard, Salentein Numina, Salentein Reserve y los espumosos Salentein y Alyda van Salentein.

Sin duda, Mijndert Pon puede descansar en paz. Su familia respalda a los profesionales argentinos que trabajan sin descanso y mantiene e incrementa su legado con audaz profesionalismo, como él lo hubiera querido.

 

 

La imponente sala de barricas de la bodega tiene una acústica privilegiada.

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