Lujos porteños, las muestras de Turner y Calder

Lujos porteños, las muestras de Turner y Calder

Lujos porteños, las muestras de Turner y Calder

El Museo Nacional de Bellas Artes y la fundación Proa de La Boca presentan a estos dos maestros fundamentales del arte universal. Con más de cuatrocientos museos, salas de teatro, galerías y predios feriales, la ciudad de Buenos Aires corona el año en forma brillante.

Joseph Mallord William Turner nació en Londres en 1775. Fue niño precoz y tempranamente ingresó en la Royal Academy donde Reynolds guió sus pasos. Obtuvo dinero y se dedicó a viajar por Europa para completar su formación. Se deslumbró con Rembrandt y Claude  Lorrain.

 

 

J. M. William Turner, Venecia: vista a través de la laguna en el crepúsculo / 1840 / Acuarela sobre papel / 24,4 x 30,4 cm / © Tate, London 2018.

 

 

John Ruskin dijo que sus obras transmiten la impresión que los objetos o fenómenos causaban en su mente, sin buscar una representación de lo observado. No es de extrañarse entonces que los primeros impresionistas, Claude Monet y Alfred Sisley lo admiraran.

La muestra del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) que incluye 85 acuarelas de la Tate Collection, ofrece un panorama general de su producción. Los distintos núcleos expositivos que la organizan dan cuenta de más de medio siglo de labor continua y, al mismo tiempo, enmarcan las diferentes etapas de su trayectoria creativa: la obra temprana –realizada a fines del siglo XVIII–, los paisajes ingleses de 1805 a 1815, su producción como artista viajero entre 1815 y 1830, las experimentaciones de luz y color, y sus trabajos de madurez –creados en las décadas de 1830 y 1840–, con las obras más tardías, de tormentas y naufragios, realizadas en sus últimas dos visitas al norte de Francia, un lustro antes de su muerte en 1851.

 

 

J.M. William Turner, Un naufragio, probablemente relacionado con El Faro “Longships, Land’s End” / ca. 1834 / Acuarela sobre papel / 33,8 x 49,1 cm/ copyright: Tate, London 2018.

 

 

Si bien en la Colección Fortabat de Puerto Madero, hay  desde hace muchos años una maravillosa obra de Turner (Julieta y su niñera, que  Amalita Fortabat compró en precio récord en 1980) la exposición del MNBA nos permite ahora conocer en profundidad la trayectoria de un romántico apasionado por la luz que evoluciona hacia una síntesis que resultó fundacional de una nueva etapa de la pintura.

Alexander Calder (Filadelfia 1898) venía de una familia de artistas. Su padre y su abuelo fueron escultores, sin embargo sus primeros estudios fueron de ingeniería mecánica. Solo a los 25 años se vinculó con una escuela de arte en Los Ángeles.

 

 

Untitled, 1936 / [Sin Título] / Lámina de acero, pintura / 28,3 x 27,9 x 22,9 cm / Colección Particular
© 2018 Calder Foundation, Nueva York / Artists Rights Society (ARS), Nueva York / SAVA Buenos Aires.

 

Fue un precursor del arte cinético. Sus “móviles”, esculturas suspendidas articuladas, tienen movimiento a veces producido por un motor eléctrico y otras por el viento. La escala de los mismos fue creciendo a lo largo de su carrera.

A fines de la década del veinte presentó en París su “Cirque Calder” que la vanguardia recibió con entusiasmo. Se trataba de lo que luego se llamó arte perfomativo, y consistía en una representación circense en un pequeño escenario, con figuras (domadores, acróbatas, tigres, etc. hechos con alambre, trapos y otros materiales elementales) que el propio Calder movía. En la muestra de Proa hay  bocetos de los mismos.

 

 

Untitled, ca. 1940 / [Sin título]
Lámina de metal, alambre, pintura / 114 x 48 x 68 cm / Calder Foundation, New York
© 2018 Calder Foundation, Nueva York / Artists Rights Society (ARS), Nueva York / SAVA Buenos Aires.

 

Incansable, (por aquella época, cruzó doce veces el Atlántico) Calder se vinculó con Marcel Duchamp y el movimiento futurista. De a poco adquirió notoriedad universal.  En 1948, durante la primera de sus tres visitas a Brasil expuso con enorme éxito en Río de Janeiro y San Pablo. Durante las décadas que siguieron, realizó importantes obras por encargo en todo el mundo, desde Venezuela hasta el Líbano y Australia.

Sus móviles ampliaron el tamaño y desarrolló otras obras estáticas (stabiles) monumentales destinadas frecuentemente a lugares públicos. Los norteamericanos lo proclamaron  (a mi criterio un tanto exageradamente) como el primer artista verdaderamente internacional del siglo XX. Sin embargo, la importancia de Calder dentro de la historia del arte es incuestionable.

Solo en 1971, en una muestra en el MNBA, los argentinos habíamos podido ver unas pocas obras de él. Por eso la muestra de Proa adquiere suma relevancia. Comprende más de sesenta obras del artista fallecido en 1976, desde esculturas de alambre hasta móviles y piezas de joyería, que abarcan seis décadas de producción. El catálogo que la acompaña, que incluye veintiún textos históricos y contemporáneos escritos desde 1932 hasta el presente, ofrece una amplia exploración de su obra.

 

 

Estruendos, 1942 / Lámina de metal, varilla, cuerda, pintura / 67,3 x 129 cm / Colección Particular
© 2018 Calder Foundation, Nueva York / Artists Rights Society (ARS), Nueva York / SAVA Buenos Aires.

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