Una colección de miniaturas sublimes

Una colección de miniaturas sublimes

Una colección de miniaturas sublimes

Alexander Calder, Roy Lichtenstein y Louise Bourgeois son algunos de los creadores de las alhajas exhibidas en una muestra parisina. Un recorrido diferente por el arte de los siglos XX y XXI.

ntes de definir la palabra «joya», el diccionario de la Real Academia Española alude a sus raíces. Y el término deriva del francés antiguo «joie», que en español significa alegría. Una joya es sin lugar a dudas una fuente de alegría porque adorna y embellece cuando no sorprende y marca territorio también. Y entre las distintas acepciones de la palabra que da el diccionario, hay una que podría sintetizar la exposición de joyas que se exhibió este verano en el Museo de Arte Decorativo de París. Es la que la define como «una cosa o persona de mucha valía». «De Calder à Koons, bijoux d’artistes. La collection idéale de Diane Venet» (De Calder a Koons, joyas de artistas. La colección ideal de Diane Venet) es justamente una muestra de alhajas concebidas por importantes artistas modernos y contemporáneos.

 

 

Aros Cartier – oro blanco, dos esmeraldas de talla elegante provenientes de Afganistán, 10.87 quilates, perlas de espinel, perlas de granate mandarina, turquesa, ónix, diamantes corte rosa, diamantes corte brillante.

 

 

En el museo, ubicado sobre el 107 de rue de Rivoli, se desplegó una suerte de muñeca rusa de joyas, ya que el edificio es también una exquisitez de la arquitectura que fue refaccionado en 1996 en el marco del proyecto del Gran Louvre. La exposición es una cita obligada para quienes valoran el cruce del arte y la manufactura. Se expusieron unas doscientas alhajas: collares, aros y prendedores creados por artistas de la talla de Alexander Calder, Niki de Saint-Phalle, Roy Lichtenstein, Louise Bourgeois y Anish Kapoor. Se exhibieron muchas piezas de la colección de Venet, agrupadas por temas y de acuerdo a un orden cronológico. Piezas consideradas por su autor como obras de arte en miniatura.

 

 

Anillo Cartier – oro blanco, una rubelita corte almohadilla de 15.05 quilates, perlas de turmalina azul, perlas de crisoberilo, diamantes cuadrados, diamantes corte brillante.

 

 

La muestra ya viajó a Nueva York, Atenas, Seúl, Miami y Venecia, pero la versión parisina fue hasta ahora la más ambiciosa. «Las joyas de artistas son rápidamente reconocibles y por eso para el montaje decidimos ponerlas junto a verdaderas obras de arte que prestaron los artistas y que en varios casos nunca fueron expuestas antes», explicó la curadora Karine Lacquemant. «Este ejercicio es más complicado, pero es a la vez más atractivo porque así uno puede entender realmente qué son las joyas hechas por artistas», agrega.

Algunos de estos popes del arte crearon las joyas a imagen de sus obras emblemáticas. Hay por ejemplo, un broche de Georges Braque y uno de Keith Haring. Al salir, el visitante podía sentir la tentación de llevarse puesta una réplica, y la buena noticia es que esta vez su deseo pudo hacerse realidad. A través de las joyas art déco, modernas, cinéticas y pop, fue posible hacer un recorrido por los grandes movimientos del arte de nuestro tiempo. En cierta forma, los artistas se desafiaron a sí mismos con estas creaciones que están más cerca de ser pequeñas esculturas para llevar.

 

 

Anillo de oro 18 kt • HStern – Colección Boboli

 

 

El conjunto de piezas nació de casualidad cuando el marido de Diane Venet, el escultor Bernar Venet, se presentó con un hilo de plata que compró en la calle 47 de Nueva York. «Mi pasión por las joyas de arte nació el día en que Bernar enrolló juguetonamente en mi anular izquierdo una barrita de plata para convertirla en alianza… Este gesto, conmovedor por su espontaneidad, tuvo en mí un efecto distinto, el de hacerme descubrir el universo muy poco conocido de estas joyas de arte únicas, preciosas por su escasez y su carga simbólica a menudo presente en el origen de la creación», confesó Venet.

 

 

Par de aros de oro 18 kt y diamantes • HStern – Coleccion Boboli

 

 

Hace ya 30 años que Venet colecciona estas joyas e intenta comprender el recorrido de cada una y sus historias. Guarda además los recuerdos de sus encuentros con los artistas cuando fueron posibles, y comparte estos momentos preciosos en su libro Bijoux d’artistes, de Picasso à Jeff Koons (Joyas de artistas, de Picasso a Jeff Koons) de la Editorial Flammarion. «Lo que amo de las joyas de artistas es que en ellas nada es perfecto; hay siempre un rastro del toque humano», señala la coleccionista. «Para mí, es un museo ideal de piezas de artistas del siglo XX y XXI, y compartirlo es mi pasión», remata.

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