La aventura de desafiar al océano y a la mensura del tiempo

La aventura de desafiar al océano y a la mensura del tiempo

La aventura de desafiar al océano y a la mensura del tiempo

La firma suiza Rolex es la gran mecenas de los deportes náuticos. Un recorrido por las conquistas compartidas con los grandes nombres de la historia de la navegación.

Sir Francis Chichester, un navegante inglés, aventurero y de bajo perfil, no dudó en lanzarse al mar y dejar su huella en la historia de la náutica. Se convirtió así en el primer hombre que dio la vuelta al mundo, solo, a bordo de su Gipsy Moth IV. Partió de Plymouth, Inglaterra, el 27 de agosto de 1966 y regresó nueve meses después, luego de recorrer 47.000 kilómetros en la más profunda soledad y con una sola parada en Australia. En su muñeca izquierda llevaba un Rolex Oyster Perpetual que regresó con las huellas de la furia del océano, golpes y demás marcas del gran periplo marítimo.

 

 

 

 

En una carta que escribió años más tarde contó: «Durante mi viaje alrededor del mundo a bordo del Gipsy Moth IV, mi Rolex sufrió, en diversas ocasiones, golpes violentos sin resultar dañado. No puedo imaginarme un reloj más robusto. Cuando lo utilizaba para establecer mi posición con el sextante sobre la cubierta de proa, a menudo sufría las sacudidas y mojaduras de las olas que rompían allí, cosa que nunca pareció afectarle». Chichester  encarna el espíritu audaz y aventurero de los grandes navegantes, y su logro dejó un capítulo significativo en la historia de la náutica.

Esta hazaña impulsó a  Sir Robin Knox-Johnston, otro navegante inglés, a dar la vuelta al mundo, pero sin escalas: «Era lo único que quedaba por hacer», reconoce en sus memorias. En su viaje, Sir Robin usó el mismo reloj que el precursor.  Poco tiempo después, el francés Bernard Moitessier amplió aún más el desafío de sus predecesores: salió a navegar solo, durante diez meses, para dar una vuelta y media al mundo, sin escalas, y completando un total de 45.000 millas. Por supuesto, llevaba en su muñeca izquierda un Rolex Oyster Perpetual.

 

 

 

 

El océano y la mensura del tiempo, la nobleza de los materiales, el hermetismo y la precisión son parte de aquello que preocupaba hasta el desvelo a Hans Wilsdorf, fundador de Rolex, cuando creó el primer Oyster.  Por eso investigó y se inspiró en la precisión de los cronómetros de marina y su hermeticidad para desarrollar la excelencia que buscaba en cada reloj. Hoy, sesenta años después, la historia de la náutica lleva impreso el sello Rolex y se ha convertido en uno de los patrocinadores más importantes del mundo.

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