El encanto del lujo eco-friendly

El encanto del lujo eco-friendly

El encanto del lujo eco-friendly

Históricamente asociado al glamour, Mónaco sorprende con valores ambientales de avanzada. Gastronomía orgánica, consumo sustentable y los clásicos del principado.

El segundo estado independiente más pequeño del mundo —después del Vaticano— es también uno de los más ricos del planeta. Yates y autos de colección, celebridades, dinero, lujo, y el soberbio estilo de la dinastía Grimaldi son íconos eternos del principado que baña de glamour la Costa Azul. Pero Mónaco es mucho más que eso: su creciente conciencia ambiental impulsada por iniciativas gubernamentales y privadas revela una faceta menos explorada de este exquisito destino europeo.

Quien visite por primera vez esta antigua ciudad fortificada no debe pasar por alto el Palacio del Principado, hogar de la familia Grimaldi desde el siglo XIII. Aunque es una residencia privada, durante gran parte del año, muchas de sus habitaciones están abiertas al público. Todos los días, unos minutos antes del mediodía, viajeros de todo el mundo se acercan a contemplar el cambio de guardia. También es imperdible la exhibición de la colección de automóviles del príncipe Rainiero III de Mónaco. Situada en las Terrazas de Fontvieille, reúne un centenar de automóviles de distintas épocas, además de seis carrozas. Se pueden ver desde Rolls Royce, Ferrari, Maserati, Lamborghini, Alfa Romeo, hasta los autos de carrera que han marcado el Rally de Montecarlo y los F1 del Grand Prix de Mónaco.

 

 

El impactante Gran Teatro de Montecarlo

 

 

El Casino de Montecarlo es otro punto que deja boquiabiertos a todos los viajeros. Se trata de una obra maestra del arquitecto Charles Garnier, el mismo que diseñó la famosa Ópera de París. Construido en 1863, fue el primero en toda Europa. Se abrió con el objetivo de que el Estado pudiera recaudar fondos, ya que en Mónaco no se cobran impuestos. El impactante Gran Teatro de Montecarlo es parte del mismo complejo. Los jardines del casino son una excelente muestra del creciente entusiasmo de Mónaco por las zonas verdes.

En el pequeño territorio de 195 ha del principado, hay más de 250.000 m2 de jardines que vale la pena visitar como el Jardín Japonés —creado en 1994 por petición del príncipe Rainiero III— y el Jardín Exótico de suculentas cultivadas en la ladera del Rocher.

 

 

El impactante Gran Teatro de Montecarlo

 

 

La naturaleza no sólo tiene una función contemplativa en este exclusivo destino. En 2016, la suiza Jessica Sbaraglia fundó la start-up Terre de Mónaco, con el objetivo de promover la agricultura orgánica. La emprendedora vive desde 2010 en el país y creó un oasis verde en los techos, balcones y terrazas de los inmuebles del principado. La primera huerta orgánica fue establecida en los jardines de Fundación Albert II. En 30 m2 fueron plantados frutos y especies regionales. Luego de un año, con 1400 m2 de tierra cultivados, Terre de Mónaco se convirtió uno de los mayores emprendimientos agrícolas urbanos privados del mundo.

 

 

El Palacio del Principado,hogar de la familia Grimaldi desde el siglo-XIII

 

 

La gastronomía saludable y orgánica que hoy marca tendencia en el principado también está en sintonía con sus valores sustentables. Elsa, ubicado dentro del hotel Monte Carlo Beach, es el primer restaurante 100% orgánico con una estrella Michelin. El chef Paolo Sari, quien comanda su cocina, es uno de los grandes responsables del crecimiento de esta gastronomía y de la organización del Festival Orgánico de Mónaco. Para adeptos al universo de las bebidas espirituosas y los tragos, Brasserie de Mónaco produce cervezas con ingredientes orgánicos y es excelente para un happy hour. Stars’n Bars es otro espacio que da testimonio de un cambio en la cultura culinaria de este destino: ofrece opciones veganas y sin gluten, además de carnes y pescados sostenibles. Además, tiene una asociación sin fines de lucro llamada Monacology que tiene el objetivo de aumentar la concienciación del público sobre el medio ambiente. El compromiso con la naturaleza es generalizado: la mayoría de los chefs utilizan ingredientes orgánicos de sus propias huertas para reducir la emisión de CO2, generada por el transporte de productos importados y para promover la economía local. Lejos de ser una utopía, el lujo sustentable es una decisión ética que en Mónaco ya se transformó en una realidad concreta y palpable.

 

 

El Jardín Exótico de suculentas cultivadas en la ladera del Rocher

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