Gin, un clásico favorito de las barras

Gin, un clásico favorito de las barras

Gin, un clásico favorito de las barras

Enebro, hierbas, especias, flores y otros botánicos son parte de la exquisita alquimia de esta bebida a la que, combinada con agua tónica, se le han atribuido propiedades curativas.

Las bebidas destiladas forman un grupo que es muy amplio. Por un lado, se dividen según su materia prima y casi como consecuencia tienen un origen determinado y una elaboración que les es propia. El gin puede abordarse desde muchos puntos de vista pero el aspecto que resulta más fascinante es su gran versatilidad que le ha ganado muchos adeptos en los últimos años.

El término ginebra es la castellanización de la bebida de origen holandés genever. Gin es su abreviatura y anglicismo. La mayoría nace a partir de un destilado de cereal, aunque admite otras bases como caña y uva, entre otros. Sin embargo, hay un componente que debe estar presente para pertenecer a la categoría, independientemente del país en el que se elabore. Se trata del enebro en mayor o menor cantidad, siempre acompañado por otras hierbas, especias, flores y más botánicos. El enebro le aporta esa identidad y también esa variabilidad, que a la vez le permite desplegar diferentes estilos y sabores.

Cada vez se encuentran más profesionales que crean tragos con gin, aunque el mayor desafío sea lograr que un clásico como el gin tonic siga siendo la maravilla de siempre. La coctelería le dio hace años una gran bienvenida y lo posicionó como nunca antes. El gin surgió para ser consumido con agua tónica, bebida a base de quinina que en sus orígenes se bebía por sus propiedades curativas. No en vano Sir Winston Churchill atribuyó al gin y a la tónica salvar más vidas que todos los médicos del imperio.

Si bien durante décadas tuvo picos de demanda y también de gran rechazo cuando otras bebidas coparon las barras, hoy solo en Inglaterra hay más de 700 marcas registradas. Sin dudas sigue siendo un must para la mayoría de las barras y consumidores.

La mención London Dry Gin es un estilo seco que nació en Londres y que se consagró a través de las grandes marcas: Beefeater, Tanqueray, Bombay y Gordon´s. Su estilo fundó la categoría y admite ciertos matices en su preparación, junto con la tónica y otros botánicos ya integrados al gin o bien que pueden agregarse bajo la inspiración del bartender. Entre tantos se pueden encontrar: comino, tomillo, romero, canela, limón, flores, pepino, yerba mate (tal como lo presenta una reconocida marca argentina), y más.

En muchos países hay bares de gins. España ha sido vanguardista en la propuesta y con gran éxito logró convertir este destilado algo relegado en un fenómeno de gran adhesión. Se bebe solo, en un atardecer soleado o bien como digestivo, después de una comida que pretende alargarse en buena compañía. Quizás por esto también fue tan adoptado por gente joven que quiere perpetuar una salida, bebiendo algo fresco y equilibrado.

Dentro de la coctelería clásica hay tragos que lo integran como es el caso del Negroni en partes iguales: gin, vermut rojo y Campari. Hay marcas que con mucho atino buscaron en su packaging contar su historia. Solo por citar un ejemplo está el Hendrick´s que tiene pepino y aceite de pétalos de rosas en su composición. Se elabora en Escocia y frecuentemente se presenta acompañado de una taza de té.

La preparación del gin tonic es muy simple: hielo, Dry gin y tónica. Suele servirse en vaso de trago largo pero queda muy bien en copón de vino tinto: con esto se deduce que las oportunidades de consumo son ilimitadas.

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