Emiliano Stratico, el embajador de nuestros vinos

Emiliano Stratico, el embajador de nuestros vinos

Emiliano Stratico, el embajador de nuestros vinos

Una charla con el sommelier argentino que dirige la cava más importante de Mónaco, Les grands chais monégasques, y quien conoce como nadie los gustos de la realeza europea, las preferencias de las grandes celebridades y los caprichos de algunos millonarios.

Hace algunos años, cuando le ofrecieron trabajar en la cava monacal, pensó: «¿Qué lugar en el mundo conjuga buen clima, mar, excelente gastronomía, glamour y posibilidades de desarrollo para un sommelier? El Principado de Mónaco», se respondió. Hoy Emiliano Stratico es el director y manager de marketing de la cava más antigua de esa tierra de ensueño.

¿Cómo es su trabajo en Grands Chais?
Tengo varias responsabilidades: organizar eventos y cursos, hacer degustaciones abiertas y privadas, atender al público en el wine club, ocuparme de las ventas, gestionar la boutique, el stock, el display y todo lo referente a la comunicación. Es un trabajo verdaderamente integral que va desde la proyección al planeamiento, la puesta en marcha y la ejecución y evaluación de todas las actividades mencionadas.

 

 

Les grands chais monégasques es la cava más antigua de Mónaco.

 

 

¿Cuál fue el desafío más grande que tuviste que afrontar cuando empezaste?
Fue hace 4 años, cuando el local pasaba de una etapa de cave de quartier a ser una cava con un perfil más internacional. Tuve que asumir la responsabilidad del plan de marketing: la publicidad, la agenda de eventos, armado de cursos, tuve que empezar todo de cero. Crear logos, tarjetas, bases de datos, newsletters, abrir una cuenta Facebook/Instagram, crear un sitio web, armar eventos, cursos, degustaciones. Fue un desafío muy intenso que hoy cosecha sus frutos.

¿Cuáles son los champagnes y bebidas más importantes con que cuentan?
En champagne, Krug Clos du Mesnil (1995), Salon (1999), Dom Pérignon, Oenothèque (1969). En vinos, tenemos Romanée-Conti (1935), Château Latour (1875). En alcoholes, Cognac Louis XIII (en cristal opaco), Armagnac Château Laubade 1943, Whisky Port Ellen (34 años), Whisky Brora (35 años) o un Porto Taylor (1863), por nombrar sólo algunos.

¿Cuál es el lugar del vino argentino hoy en Europa?
Está muy bien posicionado, entre los top 5, tanto en cantidad como en calidad. Luego de Francia e Italia, Argentina se posiciona junto a Chile, Australia, Nueva Zelanda, España, Estados Unidos y Sudáfrica. En el caso de Grands Chais, Argentina está tercera luego de Francia e Italia. Lo que es interesante es que nuestro país está logrando diversidad de cepas y de terruños, sobre todo en el caso del malbec. Por ejemplo, de Nueva Zelanda, se vende cantidad, pero todo sauvignon blanc del mismo lugar, mientras que de Argentina, más allá del malbec, vendemos torrontés, chardonnay, blends, etc. En ese sentido, ya estamos degustando en el local los vinos de la línea Bemberg de Peñaflor, que ponen justamente el acento en producir vinos de alta gama con la misma cepa pero de regiones y terruños diferentes para que cada vino exprese en sus aromas, su gusto y su cuerpo, la personalidad del lugar de origen.

 

 

“Argentina pisa fuerte en mercados emergentes”, opina el experto.

 

 

¿Cuáles son las bodegas argentinas que más peso y trayectoria ganaron en Mónaco en los últimos años?
Catena Zapata, Rutini, Terrazas de los Andes y Altos.

En el último semestre se habló bastante del viñedo Adrianna de Catena Zapata ¿Cómo lo recibieron tus clientes más exigentes?
Con mucha sorpresa. Antes de mi llegada, los clientes no tenían noción de que en Argentina existieran Grand Crus. Hace tres años empecé a festejar el Malbec World Day en Mónaco, con lo cual, aproveché la ocasión para hacer degustar los vinos de Adrianna y los participantes quedaron impactados por su calidad. Aún cuesta lograr que paguen 90 euros por un vino argentino, pero he comenzado un trabajo de awareness que va dando sus resultados.

 

 

Algunos de los vinos más importantes de la cava son Romanée-Conti (1935) y Château Latour (1875).

 

 

Te animaste a presentar un torrontés argentino en una cena muy importante. ¿Cómo fue esa experiencia?
Sí, por supuesto, la gente suele combinar foie gras con vino Sauternes para la cena de Navidad. Sin embargo, el consumidor está buscando originalidad y a veces menos contenido de azúcar en los vinos. Fue así que, a pesar de la desconfianza de mis colegas, recomendé maridar foie gras con torrontés argentino. Una osadía de mi parte, pues es romper una regla de cientos de años, pero los clientes querían originalidad y yo estaba convencido de la propuesta. El maridaje funcionó y hoy, el torrontés pasó de ser una cepa desconocida a un vino instalado entre cientos de consumidores monegascos.

Sos el embajador el vino argentino en Europa, ¿qué mercados quedan aún por conquistar?
Argentina pisa fuerte en mercados emergentes en el momento justo en donde las clases más pudientes empiezan a conocer el vino, esto demuestra que el tándem público-privado es de suma importancia para conquistar nuevos mercados. Por otra parte, creo que habría que explorar los mercados de Europa del Este o los Balcanes. Me parece fundamental la evaluación, por parte del estado argentino, de cuáles son los mercados en donde se debe poner el acento de la promoción y trabajar en equipo con sommeliers y agentes comerciales.

 

 

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