Los clásicos en el mundo de la vela

Los clásicos en el mundo de la vela

Los clásicos en el mundo de la vela

En el fiordo de Flensburg, Alemania, se llevó a cabo el mundial de la clase internacional 8 metros durante el último julio. Más de 20 embarcaciones se dieron cita en este importante evento náutico, entre ellos el argentino Delphis con Micael Sielecki al timón y el Sira de su majestad H.M. Harald, rey de Noruega.

 

El Delphis

Esta embarcación es un clase 8 metros, diseñado y construido por el italiano Attilio Costaguta a pedido del navegante italo-argentino David Costaguta en 1929. El barco estuvo  pocos meses en Italia, luego fue enviado a Buenos Aires donde se quedó 71 años. Durante ese tiempo tuvo diversos propietarios y sufrió algunas modificaciones que le hicieron perder su estilo de regata. Hace algunos años fue adquirido por su actual patrón, con el objetivo de recuperar el espíritu original para poder competir en el plano nacional e internacional.

La regla internacional 8 metros fue creada en 1907 con la misión de homogeneizar las embarcaciones de los diferentes países europeos que participaban de las competencias náuticas de la época. La idea detrás de la fórmula sostenía que los barcos eran más veloces cuanto más eslora tenían y cuanto mayor era su superficie vélica. La regla se modificó levemente en 1914 y nuevamente en 1933, pero el espíritu siguió siendo el mismo.

Hasta este año, el Delphis solo había navegado unos días en su Italia natal y el resto de su vida en el Río de la Plata. En enero surgió la idea de ir a correr el mundial de la clase. El sueño se convirtió en realidad luego de que Martín Billoch aceptara sumarse al proyecto en calidad de táctico y ayudara a definir el resto de los tripulantes: Gonzalo Sainz-Trapaga y Agustina Branz irían a las escotas, Tomas Ocampo al mástil, Sebastian Vignale a la proa y Cristian Capdevilla ayudando con la logística terrestre. El último integrante del equipo sería el sponsor, Etiqueta Negra. Gracias a ello la vestimenta de la tripulación pudo acompañar el sofisticado estilo clásico, personal e impecable del barco.

Luego de dos meses y medio de arduos entrenamientos, el 8 de mayo el barco partió rumbo a Alemania. Continuaron los entrenamientos en aguas germanas que ayudaron a conocer un tipo de barco diferente a lo que la mayoría de la tripulación estaba acostumbrada a navegar. El objetivo era aprender a dominar la nave en cualquier condición y eso se había logrado. Sin embargo, el rendimiento de la tripulación y el Delphis en competencia era todavía una incógnita…

 

 

 

 

El campeonato, el rey y el incidente

Fueron cinco días de competencia dura. Condiciones meteorológicas complicadas y muchos barcos en la misma cancha. La primera regata se corrió con vientos leves del noreste. Luego de una muy mala largada, la embarcación de bandera argentina peleaba más de lo planeado para terminar apenas a mitad de la flota.

Para la segunda regata del día, Delphis corrigió los errores de posicionamiento y largó con buena velocidad a barlovento de la mayoría de la flota. Es entonces que el táctico advirtió que el barco Sira, timoneado por el mismísimo Rey, acababa de virar y se acercaba imprudentemente y con malas amuras (sin derecho de paso). Suponiendo que el barco escandinavo acataría las reglas, los argentinos no modificaron rumbo. Segundos después, por causas que aún se desconocen, el barco de su majestad no derivó lo suficiente y su proa encontró en su camino al Delphis. El impacto inicial fue fuerte, por lo que el Sira rebotó y volvió a impactar, pero esta vez en la popa, enganchándose con el stay y aumentando peligrosamente la tensión que este ejercía sobre el mástil. Luego de un par de minutos de forcejeos, gritos argentinos y disculpas nórdicas, los barcos se liberaron.

Como buen caballero, el rey se retiró de la regata y se disculpó personalmente.

Los siguientes cuatro días de competencia hubo mucho viento, alrededor de 20 nudos, y el rendimiento del Delphis fue inferior a lo esperado.

El campeonato terminó con el Canadiense Raven en el primer puesto, el Sira segundo pese al altercado y Delphis, uno de los barcos más antiguos de la competencia, en un honroso 12º puesto. Si bien la tripulación esperaba mejores resultados, quedaron felices por haber representado al Yacht Club Buenos Aires en un campeonato de tal prestigio y por haber podido llevar al Delphis a las frías aguas del mar Báltico. Nuestra náutica dio una vez más el presente en este hito del mundo de la vela.

Vinicius • Edición 20 (2011)

 

 

 

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