En busca de esa alhaja única

En busca de esa alhaja única

En busca de esa alhaja única

Grandes maisons europeas ofrecen piezas hechas a medida y según los deseos de sus clientes. Cómo es el proceso para devenir en autor de las propias joyas.

Hay personas que fantasean con encontrar la joya de sus sueños en una vidriera y sentirse subyugadas al verla. Se rigen por el famoso “what you see is what you get” (en español, lo que ves es lo que llevas). Hay otras que se acercan a una joyería sabiendo de antemano exactamente qué alhaja buscan, su precio, y dónde la lucirán si es para uso propio. Hay también quienes llegan a una tienda de piedras preciosas deseosos de sorprender con un regalo a un ser querido pero, al no ser quizás entendidos en el tema, piden el asesoramiento de un joyero especializado para elegirlo mejor.

 

Cartier Paris
Collar 1951, modificado en 1953, platino, oro, diamantes, rubíes de Burma, 37,5 cm (largo). Procedencia: Elizabeth Taylor.
Cartier Collection © Cartier / Photo: Vincent Wulveryckâ

 

 

Y están los creativos de siempre, aquellos que imaginan el anillo o los gemelos que desean sin haberlos visto antes, que pretenden adornarse solamente con objetos únicos y que están más que dispuestos a embarcarse en el proceso de diseñarlos con la ayuda de un orfebre experimentado. Son quienes necesitan ser singulares no sólo por dentro sino también por fuera; los que son conscientes al extremo de que la joya que lucen es también una afirmación de quiénes son, de su personalidad. Por eso quieren tener el control de la pieza que compran de principio a fin, porque esto es justamente lo que les asegura la distinción que persiguen. Y de paso, a sabiendas o no, se alinean con los tiempos que corren, ya que más que un objeto están buscando vivir una experiencia.

Como hecho el deseo, hecho también el negocio que lo satisface, siempre, casas como Jaubalet de Place Vendôme, en Paris o Cameleor, en Bruselas permiten concretarlo. En estas maisons ningún eslabón para crear la joya personalizada parece librado al azar pues cada paso está minuciosamente contemplado. A un simple clic, el interesado en hacer su pulsera o su pendiente puede disponer de toda la información que necesita: desde modelos en los que inspirarse, variedad de piedras preciosas entre las que elegir y opciones y descripción de los metales, hasta el trabajo en conjunto con el maestro joyero —remoto o acordando una entrevista—, los costos y las medidas. Luego viene, por supuesto, una impresión 3D o un video del producto en ciernes para asegurarse de que todos los parámetros deseados estén bien volcados o tener tiempo de hacer las correcciones necesarias. De surgir dudas, existe la posibilidad de encargar el modelo en cera antes de ordenar el definitivo al taller. La joya viene con garantía y con un certificado de autenticación si supera un monto determinado.

 

 

Cartier Londres.
Broche Williamson 1953, por encargo especial,
platino, diamantes, diamante rosa 10 x 5.5 cm,
prestado por su Majestad la Reina Isabel.
© Cartier / Royal Collection Trust / Todos los derechos reservados

 

 

Sin embargo, entre quienes optan por hacer con ayuda experta su propia joya no se cuentan sólo los que aquí llamamos artistas creativos. Están también quienes tienen en sus manos una piedra preciosa o una perla valiosa heredada que no saben cómo aprovechar o dónde insertarla y aquellos que quisieran replicar alguna joya que se les extravió: puede tratarse de un aro del par tan querido que perteneció a una bisabuela o quizás de una pulsera que adoraban, de la que por suerte conservan el registro en fotos de cumpleaños. Después de darle vueltas al asunto, resuelven que la solución está en buscar auxilio en manos idóneas. Una ventaja no menor de los negocios que ofrecen este servicio es que al tener una red de distribución aceitada y menos gastos fijos, manejan por lo general precios más accesibles.

Hay un hecho irrefutable: la relación que se entabla con cada objeto es un misterio; parecería establecerse con cada uno un diálogo singular e inexplicable. Sin embargo, al margen de cuál sea la motivación para hacer la propia alhaja, en el proceso suele darse un denominador común: al participar en cada paso de su creación, sin darse cuenta, el autor puede transformarse en un connoisseur (entendido) del universo de las joyas. Porque a medida que se abren los abanicos de posibilidades, de piedras, de colores y de propiedades, se abre también la ventana del conocimiento y del gozo que viene de su mano.

 

 

Collar de perlas con estrellas en oro Noble 18 kt y diamantes. Línea Stars Pearls. HStern

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