De noche, bajo las estrellas

De noche, bajo las estrellas

De noche, bajo las estrellas

Gracias a la tecnología, mujeres y hombres han podido avanzar en el deporte en terrenos que antes parecían inalcanzables; tiempo atrás, pocos se hubieran imaginado jugando al golf en horario nocturno, rodeados de montañas y de bellos lagos; ahora, sin embargo, en San Carlos de Bariloche se ofrece esta posibilidad a todos los af icionados a este deporte.

Los seres humanos se las han ingeniado siempre para superarse, para disfrutar de aquello que se proponen, no importa las limitaciones del cuerpo o los obstáculos que les plantee la naturaleza. Y los avances tecnológicos aplicados al deporte, gusten o no, han jugado un rol trascendental en este sentido. Desde la nutrición hasta el tratamiento de las lesiones, desde las sustancias dopantes hasta los simulacros por computadora, desde el diseño del calzado hasta el de la vestimenta.

Nike y Callaway fueron las primeras empresas en lanzar nuevos modelos de drivers de golf con forma de cabeza cuadrada, con lo que consiguieron aumentar el Momento de Inercia (MOI). Ya tampoco asombra ver satélites globales localizadores (GPS) en los carritos eléctricos en los que se trasladan los golfistas. En el hockey sobre césped, por ejemplo, se toman fotografías secuenciales que permiten analizar los gestos técnicos. En el último mundial femenino de Rosario, el cuerpo técnico de las Leonas utilizó el programa digital Game Breaker Pro, un software que ingresa datos sobre virtudes y falencias de los deportistas, quienes a su vez reciben la información en discos.

Conocida es la controversia suscitada en la natación a causa de las modificaciones realizadas a los trajes de baño para mejorar la aerodinámica de los nadadores en el agua. La derrota del estadounidense Michael Phelps en la final de los 200 metros libre de los Mundiales de Roma 2009 generó innumerables comentarios al respecto. Ocho veces campeón olímpico en los Juegos de Pekín 2008, Phelps fue vencido por Paul Biedermann. El alemán usó un novedoso bañador Arena, forrado de poliuretano; Phelps, el Lazer de Speedo de China. Biedermann registró un récord mundial.

 

 

 

 

De astronautas y lunas llenas

En 2006, los rusos anunciaron desde la Estación Espacial Internacional que su astronauta Pavel Vinogradov empuñaría un palo de golf hierro seis, bañado en oro, para poner en órbita una pelota de golf también bañada en oro. El proyecto era de la firma canadiense Element 21. La noticia no cayó bien en la NASA. La pelota viajaría a 27.000 km/h a más de tres millones de kilómetros, antes de incinerarse en la atmósfera en tres años. Era un homenaje al golpe de golf lunar ocurrido en 1971 y protagonizado por el estadounidense Alan Shepard, comandante de la misión Apolo 14.

Ni Shepard ni Vinogradov se negarían a desandar unos hoyos con un palo al hombro. Muchos menos en una noche bajo las estrellas. Sueño que cualquier aficionado al golf ahora puede cumplir en distintos lugares de la Tierra. Existen más de 250.000 eventos golfísticos nocturnos en más de 70 países. Cada vez son más las canchas nocturnas en el mundo. La del Bukit Jalil Golf & Country Resort de Kuala Lumpur, en Malasia; la del Ponte Vedra Golf & Country Club de Florida, en los Estados Unidos; la del Bali Golf & Country Club de Bali, en Indonesia; y, por supuesto, la cancha de 18 hoyos del Llao Llao Hotel & Resort Spa de Bariloche (tres hoyos par 5, diez hoyos par 4 y cinco hoyos par 3), en Río Negro, Argentina, iluminada con luces de tres colores recargables de led.

 

 

 

 

El primer led (de la sigla inglesa LED: Light-Emitting Diode, “diodo emisor de luz”) fue desarrollado en 1927 por el ingeniero ruso Oleg Vladimirovich Losev, pero no se usó en la industria sino hasta los años sesenta. Esta luz fría, pura y de bajo consumo, sin necesidad de cables y con mucha potencia, se utiliza para componer imágenes en pantallas de calculadoras, relojes digitales. Se ha impuesto en el mercado y ya no es elegida sólo por quienes tienen una mayor conciencia ambiental. Otra de las curiosidades que ofrece el golf en el Llao Llao Hotel & Resort Spa son las pelotas luminosas: de origen estadounidense, quedan encendidas durante 10 minutos tras cada impacto, y sus baterías tienen una vida útil de 20 horas.

Es un espacio mágico en San Carlos de Bariloche para gozar del aire libre en un horario inusual. Mientras se camina bajo las estrellas y los músculos se fortalecen. Mientras se habla de negocios en un clima distendido. Mientras se mejora la concentración y la resistencia. Sea uno huésped del Llao Llao o no lo sea. Pensando en cada hoyo que uno es capaz de pegar como lo hizo el gran Tiger Woods en aquella noche de 2000 para adjudicarse el NEC Invitational. No sólo con la mirada puesta en la bandera o en las pelotitas que parecen luciérnagas, sino también en las cercanas aguas de los lagos Moreno o Nahuel Huapi, de algún cerro, de algún árbol, de algún eco lejano.

 

Vinicius • Edición 17 (2011)

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