Frida Kahlo, musa de la alta costura

Frida Kahlo, musa de la alta costura

Frida Kahlo, musa de la alta costura

La artista mexicana fue tan creativa en su obra como en la producción de su imagen personal. Cómo un símbolo de la contracultura devino en un poderoso ícono de la moda.

“Frida ha sido una gran inspiración para mí y mi visita a la Casa Azul me conmovió profundamente. Ver sus prendas y corsés de cerca me hicieron admirarla aún más. Encontró una verdadera voz artística a pesar de su sufrimiento y logró mantenerse fiel a sí misma, e impecablemente vestida, aún invadida por un terrible dolor». La cita es de Jean Paul Gaultier, el enfant terrible de la moda francesa, quien se dio el gusto de homenajear a esta genial artista sobre la pasarela. Marcas como Givenchy, Valentino, Moschino y Dolce Gabbana, entre muchas otras, también han presentado en sus colecciones diseños inspirados en la singular impronta estética de esta gran creadora mexicana.

 

Chaqueta de algodón guatemalteco sobre un huipil Mazateca y pollera lisa larga.

 

 

A pesar de estar lejos, muy lejos, de la manifiesta sensualidad de Marilyn Monroe o de la gracia chic de Audrey Hepburn, Frida tuvo el mismo destino que ellas: devino en ícono de la moda. En su caso, esto sucedió a más de medio siglo de su muerte y de forma involuntaria y espontánea, con la fuerza de un estilo de belleza anticanónico y de una personalidad hipercreativa que la llevó a ser tan lúdica en la construcción de su imagen personal como en su arte.

En el libro Frida Kahlo: fashion as the art of being, la escritora española Susana Martínez Vidal intenta explicar cómo esta pintora llegó a convertirse en un símbolo de la moda estando tan ajena a las convenciones de esta industria. Una de las respuestas que encontró es su carácter pionero. Según la autora, Frida se anticipó a su época con sus convicciones feministas: usó el vello facial como una forma de provocar y desconcertar a una sociedad donde los estereotipos de género estaban naturalizados. Con ese mismo objetivo lucía flores y delicados bordados muy femeninos sin resignar su personalidad enérgica y desafiante.

La impresionante riqueza visual que hoy encontramos en sus atuendos demuestran que para esta pintora vestirse era una forma de autoexpresión. Combinaba los tradicionales trajes de Oaxaca con encajes y géneros antiguos europeos, pintaba creativamente sus corsés, lucía flores en la cabeza y en muchas ocasiones, collares y anillos de gran tamaño que ella misma creaba.

 

 

Huipil de algodón bordado a máquina con punto cadena;pollera de algodón estampada con bordado y volado.

 

 

Ese singular clóset que tanto impactó a Jean Paul Gaultier en la mítica Casa Azul donde Frida vivió con el muralista Diego Rivera por primera vez salió de México para exponerse en el museo londinense Victoria & Albert. A partir del 16 de junio y hasta el 4 de noviembre de este año, la muestra Frida Kahlo: making her self up, exhibirá los componentes clave de su estilo y apariencia. Entre los 200 objetos que allí se podrán ver se destacan sus típicas polleras de algodón estampadas y bordadas, sus collares con motivos precolombinos, sus corsés pintados a mano, enaguas, huipiles (vestimentas tradicionales de las mujeres indígenas) y hasta el lápiz delineador color ébano con que remarcaba su característica uniceja.

Según Claire Wilcox, curadora del museo, «Frida es un símbolo contracultural y feminista y esta muestra va a ofrecer un poderoso acercamiento a cómo ella construyó su propia identidad». Desde esta institución también subrayan la idea de que Kahlo consiguió empoderarse a sí misma a través del arte y su estilo después de sufrir un devastador y casi fatal accidente de autobús a los 18 años que la dejó en cama e inmovilizada durante largos períodos de su vida.

Un rasgo distintivo de Frida Kahlo: making her self up es que también subraya el orgullo que esta creadora clave del siglo XX sentía por la Revolución mexicana (1910-20) y advierte que su apariencia era también una declaración política. Con sus elecciones estéticas, ella revalorizaba las tradiciones indígenas y reflejaba su identidad mestiza ya que era hija de un alemán, y su familia materna tenía ascendía de pueblos originarios de México.

A pesar de la «Fridamanía» que hizo tan masiva su imagen y su historia en los últimos años, Kahlo no deja de ser una fuerza influyente en un universo tan elitista como es el de los diseñadores de alta costura. Es que su vida y obra son tan vastas y habilitan tantas lecturas, que todo el tiempo se resignifica sin perder vigencia incluso en una industria regida por tendencias tan efímeras como es la de la moda.

 

 

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