“Somos lo que mostramos”

“Somos lo que mostramos”

“Somos lo que mostramos”

Carlos Mantovani es ideólogo, creador y director general de la revista Vinicius Argentina. Exigente y detallista como pocos, su agudeza editorial ubica a esta publicación entre las más importantes del segmento high end lifestyle de Latinoamérica.

Preguntas del tipo: “¿Quién es el loco que hace esta revista?”, “¿Es argentina?”, o afirmaciones del estilo: “Esto se imprime afuera”, es lo que circula a priori cuando alguien se cruza con un ejemplar de Vinicius. Porque sorprende, impacta, intriga. Que un medio gráfico se sostenga a lo largo de una década sin perder calidad en su contenido ni edición, y que mantenga casi intacto su equipo de trabajo es una rareza en los tiempos que corren. Ni la hace un loco, ni se imprime afuera y es bien argentina. En esta entrevista, Carlos Mantovani nos cuenta cómo llegó al décimo aniversario.

¿Cuándo y por qué surgió la idea de armar Vinicius?
Estaba a punto de subir a un avión hacia Salta y fui al quiosco de revistas a buscar algo para leer en el viaje. Miré detenidamente qué ofrecían y vi muchas tapas parecidas, casi todas iguales. Había otras muy buenas pero eran monotemáticas: camping, moda, diseño, polo, autos. Terminé comprándome un libro. Ahí comencé a pensar en hacer una revista y recordé las que más me gustaban: Life, por sus excelentes fotografías, First y Plaza Mayor por su contenido. Con ellas valoré la importancia de la fotografía y entendí que la gente primero ve y después lee aquello que le gustó.

¿Y cómo surgió el nombre?
Por Vinicius de Moraes, un poeta, cantante, libertino, bohemio, embajador, un hombre con una capacidad intelectual muy grande, un referente, alguien distinto. Y yo estaba buscando hacer una revista distinta. Vinicius además marcó a mi generación ya que fuimos parte de Mau Mau, La Fusa con Vinicius de Moraes, Maria Bethania, María Creuza, Toquinho y con ellos aprendimos Bossanova. Pertenecimos a esa última y privilegiada generación que vivió una Buenos Aires diferente. Por sobre todas las cosas educada y elegante.

Estamos hablando del año 2007 donde el mercado editorial estaba saturado de revistas de todo tipo, ¿cómo diferenciarse en ese escenario con tanta oferta editorial?
Un quiosco referente en Buenos Aires es el del Hotel Alvear, tiene las mejores revistas del mundo, así que fui a buscar allí aquello que iba a diferenciar a Vinicius del resto de las publicaciones. La primer gran diferencia es que es bilingüe, español – inglés. Además me asesoró Sebastián Maggio, un hombre digno que me dio su confianza y me sugirió que la calidad de papel fuera excelente para diferenciarla del resto. Recuerdo cuando puse laca sectorizada en las fotos de las botellas de la sección de los Vinos Elegidos de Vinicius. Por supuesto todos me decían que era una locura por el costo que ello implicaba, pero lo hice igual. Resultó otro diferencial.

 

 

Un rasgo distintivo de Vinicius son las tapas lisas y de colores
Sí, aparecieron en el segundo número y las mantenemos hasta hoy, sumado a las tapas desplegables. La primera tapa de color fue blanca, sólo con el nombre y la hoja de parra, con lo cual la gente tendría que pagar para ver qué había ahí adentro. Todos me decían que estaba loco y fue muy gratificante porque se transformó en una revista diferente.
Una vez me encontré en un almuerzo con el dueño de Oviedo y, sin saber quién era yo, me dijo: “El dueño de Vinicius debe estar totalmente loco si pretende vender una revista que no tiene nada en la tapa, que no se sabe qué tiene adentro y encima es carísima”. Fue muy gracioso cuando le dijeron que el loco era yo.

¿Por qué la hoja de parra en la tapa?
Es un homenaje a mi padre que trabajó en la industria vitivinícola. Fue su gran pasión.

¿Cómo fue evolucionando a lo largo de los años?
Vivimos en Argentina y tuvimos que acomodarnos a cada temporal. Antes de sacar la edición número tres salió la Resolución 125 y fue un desastre comercial. Las empresas levantaban los avisos, en las reuniones de staff me decían: “Bajemos la cantidad de páginas”, y yo les respondía: “No, al contrario, las aumentaremos para que vean que no nos achicamos”. Este también fue un diferencial, porque los sponsors entendieron que mientras otros medios no salían o reducían sus tamaños nosotros salíamos igual y con más páginas, que lo que hacíamos era en serio.

Mantiene casi el mismo staff y los mismos anunciantes del inicio, toda una rareza en el mundo editorial.
Sí, tuve mucha suerte. Y si bien siempre trabajé con colaboradores free lance todos están consustanciados con la idea de hacer una revista diferente y entienden perfectamente qué quiero y adónde apunto. Soy muy exigente, rozando la obsesión, conmigo y con todo lo que hago, pero también soy receptivo y escucho siempre las propuestas de los colaboradores que son más jóvenes que yo. Por eso voy a crear un Comité Editorial para discutir entre todos los contenidos de la revista.

¿Qué son los Almuerzos Epicúreos?
Un placer que me doy almorzando con un grupo de hombres calificados que no conozco personalmente ni se conocen entre sí y de cuyo encuentro surgen conversaciones, anécdotas e historias. Es muy interesante porque, a pesar del desconocimiento que tienen unos de otros, siempre resulta un encuentro placentero y duradero en el tiempo. Es la sección, junto a los Vinos Elegidos de Vinicius y Perfume de Mujer, más leída de la revista.
Un día una empresaria me preguntó por qué no la invitaba a uno de esos almuerzos, entonces armé la sección Perfume de Mujer, un almuerzo para mujeres talentosas, empresarias, artistas o profesionales.

 

 

 

¿Cuál es la fórmula para llegar a los diez años, no depender de las pautas y encima ser reconocida como una de las mejores revistas high end lifestyle de Latinoamérica?
Se pueden hacer cosas lindas en Argentina, somos un gran país que nos da oportunidades a todos, pero hay que trabajar, hay que tener creatividad, y por sobre todas las cosas pasión por lo que se hace. Las equivocaciones se arreglan, pero si vos pones pasión vas para adelante y contagias al resto. Vinicius es mi cuarto hijo y como tal pongo en él toda mi atención junto a nuestros colaboradores consustanciados con esa pasión.
Muchas veces me preguntan: “¿Esta revista se hace acá?” Sí claro, acá se hace, se imprime y se piensa. Los argentinos subsistimos al 55, al 2001, a la 125, a las inflaciones, a muchas cosas porque somos creativos e innovadores. Hoy estamos presentes en Santiago de Chile, Punta del Este, Bogotá, Miami, San Pablo y Río de Janeiro.

Nunca se planteó llegar hasta acá y llegó, ¿y ahora?
Dejé muchas cosas de lado en estos 10 años, el tiempo de mis hijos, nietos, amigos y como dice Alejandro Maglione hipotequé mis arterias y algunas ñañas más. A otros les pasa lo mismo y se quedan a los 100 metros de la largada. A esta altura de mi vida no puedo cambiar mi salud ni mi edad entonces elijo cómo quiero vivir. Me veo reflejado en la foto de mi amigo Aldo Sessa que cierra esta edición, como estos gauchos erguidos, elegantes y orgullosos saliendo a preparar nuestra próxima edición. Al fin de cuenta, somos lo que vivimos.

 

Vinicius • Edición 44 (2017)

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