Almuerzo de Epicúreos: Edición 47

Almuerzo de Epicúreos: Edición 47

Almuerzo de Epicúreos: Edición 47

El lugar elegido para el primer encuentro de Epicúreos del 2018 sorprendió a todos por lo agradable. Se trata del restaurante Saint Regis que se encuentra en el segundo piso del Park Tower Hotel. Sí, el hotel pegadito al Sheraton de Retiro, donde se respira un aire de exclusividad desde que se pisa el lobby. El lugar mira en buena parte de su extensión a la avenida Leandro N. Alem, que al mediodía muestra un intenso tránsito, y ofrece la vista de los magníficos edificios de Las Catalinas.

Los invitados volvieron a ser ese blend para el que muestra tanta creatividad Carlos Mantovani. Estuvieron: Julio de Marco, presidente del Grupo Módena; Leandro Fara, que tiene a su cargo la marca de vehículos Maserati; Manuel González Caamaño, country manager de Coty Argentina; Favio Palazzi, gerente general de Puro Tabaco en la Argentina, Uruguay y Chile y el artista de esta comida, Marcelo Toledo. Como siempre, la afable compañía de Carlos María Pinasco. Mantovani resumió los motivos de su omnipresencia con un: «e perche me piace»

El tema excluyente de apertura fue: «¡Qué lío esta ciudad que está toda en obras!». La verdad se extendió más de lo que el tema ofrecía como interés. Los porteños tenemos tendencia a la queja: si nadie hace nada, blasfemamos. Si alguien resuelve a ir a casi por todo, lo vituperamos igualmente. Sin duda, no nos gustan las terapias de shock de mejoramiento urbano.

Manuel González Caamaño se mostró como un hombre correcto, poco hablador, por lo que descubrimos rápidamente que se trataba de un uruguayo en Buenos Aires. Fue divertido que nos contara cómo hacía François Coty, el fundador de la empresa, para seleccionar a sus gerentes superiores a comienzos del siglo XX: «François era un gran aviador. Así que su fórmula consistía en hacer que el candidato mejor posicionado volara en un avión de la época y le pedía al piloto que en un determinado momento detuviera el motor y observara el comportamiento del examinado». También reveló que en la actualidad los accionistas alemanes lo seleccionaron sin pasarlo por este sofocón…

Julio de Marco aceptó relatar algunos detalles de la fiesta de cumpleaños de Alejandro Roemmers en Marruecos. Primero nos recordó que el cumpleañero eligió el lugar porque hace poco presentó un libro que es la continuación de El Principito de Antoine Saint Exupéry. Fue en ese país donde el escritor francés quedó varado en medio del desierto con su avión y donde concibió su célebre libro, en el cual se leen reflexiones como: «Amar no es mirarse uno al otro, sino mirar los dos para el mismo lado». La cuestión es que Roemmers dijo: ¡Todos a Marruecos! Y comenzó a enviar las invitaciones que venían en una caja de cuero con sus iniciales, en cuyo interior se detallaba el programa de actividades, más una llave con forma de revólver que decía: «No te la olvides porque ya descubrirás para qué es». Julio no contó para qué sirvió, pero sí que recibió la capa árabe que luego lucirían todos los invitados (se rumoreó que entre otros invitados argentinos encapotados estuvieron Gino Bogani y Martin Wullich).

Logramos sonsacarle, bajo promesa de no contar nada, que se construyó un pueblo del Far West en el medio del desierto. Hasta allí llevó a Maluma y a Ricky Martin para el deleite de sus invitados. Como De Marco se empecinaba en no revelar nada más, Mantovani animó la mesa con los detalles de la que será su fiesta de cumpleaños en… Miramar. Pero también pidió reserva.

Leandro Fara explicó el desembarco de Maserati en la Argentina: «Se trata de vehículos de alta gama al igual que Ferrari, pero tienen un precio más accesible y una variedad de modelos que permite que sean usados en viajes habituales». Julio de Marco aportó una anécdota de cuando la Asociación Argentina de Polo ofreció un espacio gratuito para colocar un auto Ferrari en una de las esquinas de la cancha. De Italia preguntaron cuánta plata implicaba esto. De Marco aclaró que era totalmente gratis. Los italianos explotaron: «¿Cuánto nos van a pagar por poner el auto en la cancha?». Luego se enteró que en el hipódromo de Ascot habían pagado algo así como cien mil euros por tener el honor de que una Ferrari estuviera en la pista, cerca de la llegada.

Como había que levantarse de la mesa para el self-service, se armaban corrillos entre los invitados. Sin duda la empatía comercial había florecido espontáneamente, lo cual siempre entusiasma al anfitrión. Fue en ese contexto que Manuel González Caamaño explicó por qué Coty Luxury decidió abrir su primera filial de Latinoamérica en el país: «El consumidor argentino tiene gran sofisticación en el rubro fragancias y en particular en el segmento de lujo. Por eso Coty Luxury tuvo en cuenta el potencial del mercado y de sus marcas. El objetivo es incrementar considerablemente la participación en el mercado para el año 2020», anticipó con optimismo. También adelantó que este año sus 7 marcas contarán con 12 lanzamientos a nivel local.

Toledo es un artista de toda la cancha, pero se lo conoce principalmente como un gran orfebre. Con humildad nos contó: «La orfebrería es una cuestión de mucha práctica. Yo comencé haciendo collares de mostacillas que vendía en un puesto en La Boca». Nacido y criado en Escobar, en un hogar de clase media, nuestro creador hoy está volcado más al arte que al punzón. Recientemente presentó su última obra de arte que tiene 15 m de altura.

Luego de regalar a cada uno estupendos habanos Epicure Especial, de Hoyo de Monterrey, que lucían como si hubieran sido torcidos para la ocasión, Favio Palazzi nos adelantó que están lanzando en el mercado toda la línea de marcas cubanas con la vitola «tabacos pequeños», entre los que estarán los Cohiba Short. Estos son una suerte de cigarritos que vienen incluso en una marquilla similar a la de sus hermanos lejanos, los cigarrillos. También piensa sorprender con unos Cohiba Talismán.

La mesa transcurrió en un ambiente donde el tema fue el lujo y los potenciales consumidores. Todos los presentes mostraron gran optimismo en que tendrán demanda para sus productos. Sin duda, Vinicius también tiene que estar contenta y así lo demostró al momento de despedir a sus invitados. A la salida nos esperaba el bullicio de la avenida, que tan bien habían filtrado los ventanales dobles. Otra mesa de Epicúreos había terminado.

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