Aston Martin DB5: El auto de James Bond

Aston Martin DB5: El auto de James Bond

Aston Martin DB5: El auto de James Bond

De todos los modelos fabricados por la antigua marca inglesa este fue el más notorio, para el público en general, por haber sido durante muchos años el del agente 007.

En la historia del automóvil, desde antes de 1920 hasta hoy, Aston Martin ocupó siempre un lugar destacadísimo, al punto que la monumental y especializada Enciclopedia Salvat (“biblia” que lamentablemente no se reeditó luego de la última edición de mediados de los 70…) le dedica nada menos que diez páginas.

Curiosamente, durante sus primeras tres décadas de vida, la trayectoria de Aston Martin se vio continuamente acompañada de fracasos, con pequeños avances y grandes retrocesos. Había nacido por el empuje del mecánico y piloto David Martin, que a su apellido había agregado la palabra “Aston” como homenaje a una por entonces festejada victoria en la Aston Clinton, una carrera de trepada, en la que condujo un auto que había construido juntamente con su socio Robert Bamford y por ello lo habían bautizado B&M. Bamford se abrió del negocio en 1920 y Martin siguió gracias al apoyo del conde polaco Louis Vorov Zborowski, su socio financiero. El conde, también aficionado a las carreras, tenía un palmarés bastante interesante; había sido, además, constructor de un monstruoso y famosísimo vehículo, el Chity Chity-Bang Bang, con el que cosechó varios récords en la por entonces catedral del deporte motor, el circuito de madera y con gran peralte de Broocklands. En 1924, a bordo de un Mercedes tuvo un tremendo accidente en Monza que le costó la vida… y a David Martin, la primera quiebra de la historia de la marca.

La Aston Martin pasó luego por varios dueños, siempre a los tropezones. La marca había nacido para hacer autos de carrera y luego recién, para venderlos. Pero si bien hacía coches rápidos e interesantes mecánicamente, los manejos comerciales de los cuatro primeros dueños (Martin y los que lo sucedieron) fueron siempre desastrosos. Los autos eran caros, aunque se vendían razonablemente. Pero, según la citada enciclopedia, se decía por entonces “que si los sucesivos propietarios de Aston Martin hubieran ofrecido un premio en metálico a los clientes para disuadirlos de la compra, se habrían encontrado con un balance menos gravoso, en vez de sistemáticamente desfavorable…”

Sin embargo, hace casi un siglo que la firma del Middlesex sigue con su producción que tuvo una flaca recompensa en las 24 Horas de Le Mans de 1935 y 1937, donde sus pilotos subieron al escalón más bajo del podio. En la segunda posguerra, se produce la providencial llegada a Aston Martin del poderoso industrial David Brown, el quinto propietario de la marca. Por eso, a partir de 1948, casi todos los productos de la fábrica se han distinguido con sus iniciales, es decir “DB”.

Los autos de Brown comenzaron a tener un prestigio inusitado, incluyéndoselos en el zenit de la producción automotriz mundial hasta ser hoy, junto con los Ferrari, Lamborghini y Pagani, los autos de serie más deseados y caros del mundo (…dejemos aparte a los Rolls y a los Bentley, que siempre están en la cima…).


La serie DB

En 1949 comenzó la hoy longeva saga, con el modesto DB2 apoyado, ahora sí, por una política comercial acertada que tenía como meta hacer vehículos cada vez más potentes y lujosos, dejando como un segundo o tercer objetivo el mundo de las carreras. Sin embargo, en 1959, la firma inglesa tuvo su momento más glorioso al obtener la victoria en Le Mans con el equipo americano conformado por Carroll Shelby y Roy Salvadori.

Al aún un poco tosco DB2 que tuvo varios aggiornamientos siguieron autos cada vez más refinados: los efímeros DB3 en 1957, los DB4 en 1958 y finalmente los DB5 presentados en el Salón de Francfort de 1963, que perduraron hasta 1965 en que los reemplazaron los DB6. Hoy los que están en el catálogo de la marca son de la 9ª serie, con motores V8 o V12, de 400/500 CV y velocidades máximas superiores a los 300 km/hora. Todos son rápidamente identificables por el más lego de los entusiastas del automóvil por su parrilla frontal tan característica.

Volvamos al DB5, que es el que con diversas unidades ilustra estas páginas. Tenía motor de seis cilindros en línea, una solución muy británica, cuatro litros de cilindrada y nada menos que 282 CV al módico régimen de 5.500 rpm. Se fabricaron 898 coupés de hardtop, 123 convertibles, 65 ejemplares más del top of the line Vantage y para horror de los puristas, una docena de rurales, las llamadas Shooting Brake. Todos eran autos muy veloces que superaban largamente los 200 km/h y ya se apuntaba al mercado americano, el salvador por entonces de las fábricas de potentes, lujosos… y muy caros automóviles.

Los Aston Martin tenían su público y no necesitaban mayormente de publicidad y recursos marquetineros; la casa, además, había dejado de lado las carreras de autos sport por lo menos en forma directa (a fines de los 50 incluso un DB R había participado sin éxito en la Fórmula 1, manejado alternativamente por Stirling Moss y Tony Brooks)., Sin embargo el DB5 fue el que más notoriedad alcanzó en la serie por un hecho tangencial, traspasando fronteras y popularizándose en todo el mundo: ese Aston Martin fue el auto del súper agente 007, James Bond, artillado con toda una serie de artilugios para luchar contra los genios del mal, a partir de “Golfinger”. Así, los que manejaban Sean Connery, Roger Moore y Pierce Brosnan, entre otros, desplegaron en sus correrías una parafernalia de recursos como los paragolpes hidráulicos que le permitían chocar al enemigo saliendo indemne, ametralladores que salían del hueco de las luces de posición, patentes giratorias para despistar, brazos telescópicos con cuchillas para cortar los neumáticos de los autos ajenos y otras defensas y armas, a cual más rebuscada. Potente, veloz e indestructible, fue la imagen que se desparramó por los cinco continentes.

A modo de epílogo de la sucinta historia, digamos que en 1987 Aston Martin fue absorbida por la poderosa Ford Motor Company que la tuvo entre sus bienes hasta 2007, cuando se volvió a convertir en una empresa independiente, la Aston Martin Lagonda Ltd.

Vinicius • Edición 17 (2011)

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