Visitas top que nos cuentan todo

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Con motivo de la última adquisición del grupo Pernod Ricard, la vodka Absolut, visitaron Buenos Aires Michel Bord y Philippe Dreano, integrantes de la dirección de la empresa a nivel mundial. Su anf itrión local, y también el nuestro para la entrevista, es nuestro compatriota, Eduardo Otero, director general para el Conosur-Andes.

De esta manera, si bien no están todas las que son, no hay duda que son todas las que están. Me refiero a las marcas que controlan.

En lo que se refiere a vinos argentinos, controlan importantes bodegas: Graffigna, Etchart, Santa Silvia, Balbi y el espumoso Mumm. Con Graffigna realizan una exitosa importación a los Estados Unidos; con las marcas de Etchart, cuenta Bord, han logrado ocupar un nicho en el mercado que les resulta muy interesante.

En lo que se refiere a whiskies controlan las marcas: Chivas Regal, Jameson, The Glenlivet. Y así con todo. Si se piensa en un cognac, ellos producen y venden el Martell. Si interesa un gin, tienen el Beefeater. Sus marcas de vinos fortificados son Sandemans y La Ina, nada menos.

No les preocupa  el avance del consumo de un producto respecto de otro. El caso más actual es el desplazamiento que sufre el cognac por parte del whisky de malta. Philippe Dreano lo explica a partir de un enfoque globalizado: “lo que nos interesa es lo que el consumidor prefiere y ser nosotros quien se lo provea”.

Esta visión les hizo tomar el camino de la globalización hasta ubicar el 90% de las ventas fuera de Francia.

A la pregunta de si les resulta interesante el mercado del whisky en la Argentina, Eduardo Otero responde  que puede ser que ahora no sea tan atractivo, pero si se tiene en cuenta que creció el 53% en un año, ciertamente vale la pena prestarle atención.

El grupo llega a la posición que tiene actualmente a partir de numerosas adquisiciones y fusiones con otras empresas, a veces más grande que ellos. Los que conocen este tema saben que es complicado integrar culturas empresarias muy distintas. Michel Brod dice que esto se solucionó a partir de varias circunstancias: “Las adquisiciones no fueron hostiles, sino que hasta se realizaron de manera amistosa. Luego se mantuvo una gran descentralización, que no es lo mismo que independencia”.

Eduardo Otero aporta su propia visión: “Siempre hubo una gran consideración para la gente de la que se tuvo que prescindir. Y hay un principio que comprende a toda la cultura del grupo que es el de una buena convivencia laboral”.

La compra de Absolut fue, sin duda, lo que hizo temblar el mercado. En la visión de Philippe Dreano tuvo este efecto: “Absolut es la marca número uno del mundo en vodkas premium. Sus ventas rondan 11 millones de cajas de 9 litros, de las cuales solo Estados Unidos absorbe 5 millones. Esto nos permitió exhibir un crecimiento general de ventas del 51% en todo el continente americano y fue esta marca la que arrastró toda la operación para arriba”

La entrevista transcurría en una tranquilidad que no era compartida por la gente de prensa de la empresa; no cesaban los flashes de nuestro fotógrafo, el maestro Carlos Fadigatti. No hay caso, cuando uno hace una nota para Vinicius se da cuenta que no se andan con chicas. Como los amigos de Pernod Ricard, eligen lo mejor. Lamenté causar un poco más de nerviosidad y no pude dejar de preguntar si, como empresa mundial en vinos y bebidas espirituosas, les preocupaba el tema del abuso del consumo de alcohol por parte de los jóvenes.

La posta la tomó Eduardo Otero y comentó: “Si bien el grupo tiene una política mundial sobre el tema, acá en la Argentina hacemos un trabajo permanente colaborando con las cámaras del sector como la licorera, Vinos de Argentina y varias ONG, como Conciencia, por ejemplo, donde nuestra prioridad es prevenir el consumo excesivo de alcohol por los jóvenes”.

Los invitados eran reclamados con urgencia para un cocktail que había en otro salón, el maestro Fadigatti no le daba descanso a su máquina y yo, mientras nos despedíamos, pensaba: “solo a mí se me ocurre estar con gente de Pernod Ricard y ¡pedir agua mineral!”. Parecía la del tango: cambié el pernod por Puente Alsina. ¡Qué horror!

Vinicius • Edición 12 (2009)

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