La carrera más linda

La carrera más linda

La carrera más linda

Desde 1989 se disputa este evento para autos clásicos y sport que hoy tiene como escenario los paisajes de la Patagonia y epicentro en el Hotel Llao Llao de Bariloche. Desde aquel viaje de unos entusiastas a la Mille Miglia en Italia hasta su última edición, la número 20, el común denominador es la pasión por manejar un auto clásico por las rutas de nuestro país.

Para comprender el espíritu de las Mil Millas Sport habría que remontarse brevemente en el tiempo a 1927, año de la primera edición de la Mille Miglia en Italia. Esta carrera de velocidad, organizada por el Automóvil Club de Brescia, unía esta última ciudad con Roma marcando un recorrido rutero de aproximadamente 1.600 kilómetros.

La idea era llevar los autos a la gente. La carrera pasaba por las puertas de miles de casas de italianos que de esta manera la vivían junto a sus héroes. Esta competencia se convirtió rápidamente en un mito, una experiencia épica por las marcas de los autos participantes, los pilotos ávidos de victoria y los caminos italianos inigualables.

 

 

 

 

Quedaron para el historial muchos récords incluyendo a Alfa Romeo como la marca más ganadora con 11 victorias y Stirling Moss con el promedio más alto a 159.65 km/h en 1955, entre otros. La estadística se cortó el 12 de mayo de 1957 cuando Alfonso Antonio Vicente Eduardo Ángel Blas Francisco de Borja Cabeza de Vaca y Leighton Carvajal y Are, XVII Marqués de Portago, XIII Conde de la Mejorada y Grande de España, conocido como Fon, tuvo un terrible accidente al mando de una Ferrari 290 MM oficial que le costó la vida a él, a su compañero Edmund Nelson y a 10 espectadores.

Así finalizaba una primera etapa de la Mille Miglia, la épica, la veloz, la mítica. Pasaron 20 años hasta que comenzó su segunda parte, esta vez a manera de manifestación histórica. Los tramos ya no eran de velocidad sino con tiempos impuestos, y la competitividad pasó a otro plano. Ahora lo importante eran los autos y la oportunidad de poder manejarlos por los mismos caminos donde lo habían hecho Nuvolari, Varzi y Moss.

Vuelo internacional

En 1986, un grupo de entusiastas argentinos viajó a Brescia para participar del evento. Inmediatamente surgió la idea de organizar algo similar en la Argentina aprovechando la tradición automovilística del país y el entusiasmo de los depositarios que lo veían como una excelente oportunidad para salir a pasear y disfrutar de las rutas y el manejo.

Pasaron tres años y, finalmente en 1989, el Club de Automóviles Sport organizó las primeras 1000 Millas Sport de la República Argentina. El recorrido unía Buenos Aires con Córdoba con un breve paso por la provincia de Entre Ríos.

 

 

 

 

Los años fueron pasando y la carrera se transformaba en un evento social. Grandes personalidades del automovilismo de todas las épocas se solían acercar a la largada, pero ningún otro despertaba tanta expectativa, admiración y respeto como Juan Manuel Fangio. Era notable verlo recorrer toda la fila de autos saludando a los participantes, entre los que se contaban varios de sus amigos como por ejemplo Bitito Mieres.

Cuentan los viejos participantes de las Mil Millas que, en 1992, mientras Juan Manuel recorría la largada, de pronto se detuvo casi en seco porque algo había llamado su atención. En el acto desvió su camino y se acercó a un llamativo auto sport que estaba tripulado por dos jovencísimos socios del CAS. El quíntuple campeón les dijo con su característica voz: “Muchachos, los veo un poco vehementes; vayan despacio…¡eh!”

Pasaron menos de 48 horas cuando esta tripulación sufrió un accidente en el camino de las 100 curvas en Córdoba que afortunadamente terminó solo con algunos golpes. Indudablemente don Juan Manuel tenía un sexto sentido.

Dentro de ese clima especial que se generaba se podían destacar algunos personajes, entre ellos los hermanos Dellepiane, especialmente Maiquel y Junior. Maiquel contaba que luego de terminar unas Mil Millas, el trayecto les había dejado gusto a poco. Sin dudarlo siguieron con su Gardner 1926 recorriendo el norte argentino. Como esto también les resultó insuficiente, al poco tiempo emprendieron una travesía que unió Buenos Aires con Nueva York. Y para rematarla decidieron hacer la vuelta al mundo, todo en el mismo Gardner de 1926 y sin mapas.

 

 

 

 

Desde 1996 el evento forma parte del calendario mundial FIVA (Fédération International des Vehicules Anciens). Esto significa que debe acatar determinadas reglas, principalmente en lo referido a la selección de los autos. Además, la carrera empezó a ser conocida en el mundo. En la edición de 1999, sobre un total de 180 inscriptos, casi 40 eran extranjeros.

Entre los ex pilotos profesionales que participaron pueden destacarse Bitito Mieres, Carlos Alberto Reutemann, Esteban Tuero, Gastón Mazzacane, Gianclaudio Regazzoni, Jochen Mass, Juan Manuel Fangio II, Marc Gené, Rubén Daray y Sir. Stirling Moss.

Pasaron 20 ediciones de las Mil Millas Sport, poco menos de 20.000 millas, algo así como 32.000 km. Pasaron autos europeos, nacionales, americanos. Pasaron ex pilotos de Fórmula 1, modelos, deportistas y políticos. Pasaron las rutas cordobesas, patagónicas y bonaerenses. También pasaron 20 años, y siempre hubo autos clásicos y amor por ellos. Ese es el espíritu que mantiene viva a las Mil Millas Sport.

Vinicius • Edición 11 (2009)

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