Los grandes vinos de la Borgoña

Los grandes vinos de la Borgoña

Los grandes vinos de la Borgoña

La Bourgogne es un área amparada por una ley aprobada en 1937 después de la creación de L’Institut National des Appellations d’Origine et de la qualité (INAO), que se encarga de regular las denominaciones de origen en esta región francesa que es especialmente cuidada para conservar altos niveles de calidad en sus productos.

Los vinos que aquí se elaboran son enviados a todo el mundo. El mérito es en gran parte del terroir que incluye la mano de obra experta de gente comprometida. Ciudades de una arquitectura extaordinaria como Dijon, donde se encuentra el palacio ducal, y Beaune, que alberga a la mayoría de las bodegas productoras y tiene el maravilloso Hospices de Beaune.

En sus inicios fueron los monjes cistercienses quienes trabajaron con ahinco en la viña y en la elaboración del vino. Hoy dos uvas son protagonistas: Chardonnay y Pinot Noir. Hay registros de que esta uva negra reemplazó al gamay a principios del 1400, y cuesta creer que con varietales puedan hacerse vinos únicos, tan distintos entre sí solo porque provienen de parcelas que se encuentran a pocos kilómetros o simplemente metros de distancia.

Sin la ley del mayorazgo de otros países de Europa donde la herencia pasaba directamente al hijo mayor, otra particularidad de la región es el desmembramiento en pequeñas fincas llamadas Crus o climats que definen características sensoriales en los vinos capaces de ubicarlos entre los más caros del mundo y consumidores decididos a pagar fortunas por algunos de ellos.

 

 

 

 

Cuando se trata de las líneas altas, la elegancia del Pinot y la potencia del Chardonnay pueden invertir el esquema clásico de catar los blancos antes de los tintos, para convertirse en una experiencia inolvidable.

Es para destacar el trabajo de productores que presentan además otras categorías como vinos espumantes, vinos de licor y destilados de orujos. Es interesante saber que técnicamente otras denominaciones de origen conocidas, como los son Chablis y Beaujolais, también forman parte de la misma región vitivinícola. Con caracterísiticas propias y fácilmente reconocibles por el aporte particular del suelo mineral de Chablis: Kimiridgienne, y contrariamente otro ubicado ya en el departamento de Rhône (al sur), un vino tan estacional como el Beaujolais que se consume prácticamente entre el tercer jueves de noviembre y el fin de año de cada cosecha.

Acompañan a la región nombres que conllevan un aspecto cultural de otra época, como son los Montrachet y sus crus vecinos como Benvenue Batard Montrachet o Criots Batard Montrachet, traducciones impensables hoy día. La mención de Clos hace referencia a viñas cercadas y es muy representativo de las etiquetas, con un formato de botella distintivo, adaptado luego a la mayoría de los chardonnay y pinot que se elaboran en cualquier otra parte del mundo.

Cada comuna así como cada cru contiene una historia y riqueza cultural. Un exponete es Vosne Romanée que alberga quizás al vino o uno de los vinos –indiscutiblemente– más apreciados del mundo: la Romanée Conti, ligado originamente a la nobleza y que hoy es un mito.

Las AOC / DO / DOCG, entre otras calificaciones, se utilizan para regular y ofrecer al consumidor garantías de calidad. La Bourgogne probablemente sea la región más compleja del mapa francés. Sin embargo cientos de historias antiquísimas se reúnen en este lugar extraordinario que ha sido una inspiración para que su nombre sea conocido y copiado en el mundo entero.

Vinicius • Edición 33 (2014)

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