La Mamounia, todo un ícono de Marruecos

La Mamounia, todo un ícono de Marruecos

La Mamounia, todo un ícono de Marruecos

Desde de su creación en 1923, el hotel marroquí La Mamounia demostró ser un auténtico monumento que combina la arquitectura tradicional marroquí con el estilo art deco. La Mamounia recibe y deslumbra a visitantes de los todos los rincones del planeta.

Para encontrar el origen del nombre de La Mamounia hay que remontarse al siglo XVIII. Su historia comienza con el rey marroquí Sidi Mohammed Ben Abdellah que tenía por costumbre obsequiar a sus hijos —como regalo de bodas— una casa y un jardín situados en el exterior de la Kasbah.

Estos jardines arsats recibieron el nombre de Abdessalam, Mamoun, Moussa y Hassan. Y aunque todos ellos siguen siendo conocidos hoy, solo el arsat al-Mamoun alcanzaría la fama, inspirando el nombre de La Mamounia.

Dos siglos más tarde, en una superficie de quince hectáreas, se creó el hotel La Mamounia que pronto alcanzó gran renombre internacional. Concebido en 1923 por los arquitectos Prost y Marchisio, el hotel siempre ha sido reconocido por el respeto al lugar cargado de historia. Al comienzo no era lo suficientemente grande como para acoger a todos los huéspedes que deseaban hospedarse allí. Hasta finales de los años 30, el hotel solo contaba con 50 habitaciones. En 1946 vivió su primera expansión añadiendo otras 100 habitaciones que serían reformadas sucesivamente en 1950, 1953, 1986, y finalmente en 2006, luego de tres años de renovación para una reapertura con 214 llaves en septiembre de 2009.

 

 

 

 

Gente que viene y que va

La Mamounia, símbolo del refinamiento, la elegancia y hospitalidad tradicional marroquí, está situado en pleno corazón de la ciudad imperial. Rodeado por murallas del siglo XII y protegido por sus históricos jardines de ocho hectáreas con una particular flora, recibió huéspedes de todos lados.

Mucha gente famosa ha visitado La Mamounia. Winston Churchill solía establecer allí su cuartel de invierno. Le gustaba pasear de un balcón a otro y acompañar al sol en su ruta diaria tratando de conseguir en sus pinturas un color tan real como le fuese posible. Un gran número de sus cuadros de los jardines de La Mamounia están expuestos en el Museo Churchill de Inglaterra.

Otra anécdota involucra al general Charles de Gaulle, quien se hospedó también en el hotel en esa misma época. Parece ser que el director se vio obligado a ofrecerle una cama especial fabricada a la medida de aquel gran hombre.

A las estrellas de cine que aterrizaron en La Mamounia se suman los grandes embajadores del mundo de la moda, muchos grupos de rock, la realeza y varias cabezas de Estados. Marruecos da la bienvenida a todos.

Junto al lujoso espíritu de los palacios orientales de “Las Mil y Una Noches”, en este legendario hotel está presente la poderosa arquitectura arábiga-morisca.

 

 

 

 

Como en casa

La nueva Mamounia ha reducido su número de llaves dejándolas en 136 habitaciones de estilo marroquí renovado, 71 suites –incluyendo 7 suites estrella–, y tres Riads de tres dormitorios cada uno, con terrazas propias, salones marroquíes y piscina privada. Cada una de estas llaves es la puerta de entrada a una experiencia única que hace sentir a los huéspedes “como en casa”.

La Mamounia también es un paraíso de la gastronomía. No en vano ha reunido a una pareja incomparable de talentos –dos estrellas Michelín cada uno– para liderar las cocinas de dos de sus cuatro restaurantes, dirigidos por el chef ejecutivo Fabrice Lasnon.

Se trata de Le Français, donde Jean-Pierre Vigato ofrece la mejor cocina francesa y L’Italien, donde la cocina italiana contemporánea de Alfonso Iaccarino cobra vida.

En Le Marocain, los tradicionales sabores y aromas marroquíes con un toque moderno podrán ser disfrutados en un escenario único: rodeados de jardines, con vistas a la Medina y a las montañas del Atlas y junto a un patio central que recuerda la Alhambra de Granada. Sin olvidar Le pavillon de la Piscine, que refrescará los paladares con su cocina mediterránea.

Además están sus cinco bares, su salón de té y el muy estimado Le Menzeh ‘Glacier&Pâtissier’ en los jardines. Todo un placer para los más hedonistas.

El spa del hotel, de 2.500m2, es un auténtico viaje al bienestar inspirado en el respeto a la cultura local. La carta ofrece más de 80 tratamientos ofrecidos por un personal autóctono y altamente cualificado. Desde los tradicionales del Hammam marroquí hasta una completa línea de cara y cuerpo de Shiseido, un completo salón de peluquería, se destacan dos estudios de fitness completamente equipados y dos piscinas tratadas con ozono (una interior y otra exterior). Los huéspedes reciben tratamientos con productos basados en recetas antiguas y exclusivamente creadas para el hotel.

La Mamounia en un mágico y relajante refugio en donde se combina el arte de vivir con lo más exótico de Marruecos. Un auténtico remanso de paz.

Vinicius • Edición 13 (2010)

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