Los barcos en el arte de los argentinos

Los barcos en el arte de los argentinos

Los barcos en el arte de los argentinos

Justo Lynch, un apasionado por el mar y la navegación. Nació en Buenos Aires en 1870. Su infancia transcurrió a orillas del Río de la Plata. Se formó en la academia de la Sociedad Estímulo de Bellas Artes con Della Valle, Giudici, Sívori y De la Cárcova como maestros y tuvo luego en Eduardo de Martino su gran mentor (de quien reproducimos la “Goleta Balimore” de 1887)

Fue miembro de origen del famoso grupo Nexus que revolucionó el arte argentino a principios del siglo pasado.

Las dos obras que acá presentamos son históricas: “Impresiones, Dársena Sur” fue pintada poco después de la inauguración del primer tramo del puerto de Buenos Aires, durante ocho años engalanó el Salón Presidencial de la Casa Rosada. “Fragatas en Alta Mar” de fines del siglo XIX, muestra en plena navegación a los últimos grandes veleros que poco a poco fueron desplazados por los vapores y que hoy solo subsisten como buques escuela.

 

Justo Lynch, “Dársena Sur” c 1890

 

 

Benito Quinquela Martín, nacido también en Buenos Aires en 1890, es el caso opuesto. Abandonado, vivió en un auspicio hasta los siete años, cuando una humilde familia, formada por un inmigrante italiano y una entrerriana casi analfabeta, lo llevó a la Boca. Su única formación plástica deviene de Alfredo Lazzari, a cuyas clases concurrió de vez en cuando los sábados por la mañana. Navegó solo lo imprescindible ya que tenía un profundo temor al mar y no sabía nadar. Cuando alcanzó el éxito viajó a Europa y a Estados Unidos para mostrar sus obras en los museos.

Sin embargo, desde la orilla del Riachuelo creó un mundo de barcos y de colores y se convirtió en uno de los artistas más populares y emblemáticos de nuestro país.

 

 

Benito Quinquela Martín: “Entrada al Arroyo” c 1950

 

 

Oscar Vaz, de cuyo nacimiento se cumplió el primer centenario, se inició como pintor de fin de semana. Vivía en Barracas y los rincones del Riachuelo, sus muelles y viejos lanchones eran sus modelos. Allí conoció a Justo Lynch que se convirtió en su mejor consejero y amigo. Trabó amistad con Quinquela a quien admiraba y quien lo alentó a dedicarse de lleno a la pintura.

Recién con 37 años cumplidos presentó su primera muestra individual en la prestigiosa galería Muller. Se convirtió en un pintor de éxito, viajó a Europa, siempre con la caja de colores a cuestas, registrando en lienzos y cartones los lugares que visitó. Los puertos y particularmente el de la Barceloneta, el pequeño barrio marinero de Barcelona, fueron sus preferidos.

Sus veranos trascurrieron en Mar del Plata donde la Banquina de Pescadores le inspiró infinidad de obras. Maestro de los grises, Vaz es un digno de heredero de la mejor estirpe de nuestros pintores de barcos.

 

 

Oscar Vaz: “Puerto Boquense” 1968

 

 

Vinicius • Edición 13 (2010)

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