Apasionada por el golf y por la vida

Apasionada por el golf y por la vida

Apasionada por el golf y por la vida

La sueca Annika Sörenstam, número uno absoluto en este deporte, volvió a la Argentina y conversó en exclusiva con Vinicius sobre la misión de su fundación y su experiencia profesional.

Gracias a Rolex, que desde 1994 la apoyó en su carrera, Vinicius tuvo una larga y distendida charla con Annika Sörenstam en el club house de Hurlingham, donde su organización montó por segundo año consecutivo el torneo Annika Invitational Latin America. Cuando dio por terminada su etapa profesional, después de haber obtenido todos los premios imaginables y recaudado más de 22 millones de dólares, quiso devolverle al golf algo de lo mucho que había recibido.

En sus palabras: “Estos torneos tienen por objeto inspirar a las adolescentes para que no abandonen el deporte que es muy importante para el crecimiento porque el golf brinda enseñanzas de vida maravillosas. Inspirarlas, que conozcan a otras golfistas, que construyan amistades, visiten lugares hermosos, y al mismo tiempo motivarlas para que sigan practicando. Y además, quería compartir mis experiencias y conocimientos”.

El encuentro con Annika fue la posibilidad de escucharle decir frases que sintetizan la esencia de una persona extraordinaria: “Si tienen un sueño, no tengan miedo de perseguirlo”, fue una de las aseveraciones de esta mujer apasionada cuya trayectoria merece ser destacada.

¿Cómo fue que llegaste a la Argentina?

Cuando comenzamos, decidimos que llegaríamos a todas las regiones del mundo y en Sudamérica no había ninguna iniciativa ni nada parecido. Estábamos analizando cómo apoyar al golf en las Olimpíadas, en Brasil, y luego de muchas charlas llegamos a la conclusión de que en Argentina el golf tenía mayor desarrollo. Victoria Tanco había ganado uno de nuestros torneos. La organización de la Asociación Argentina de Golf fue muy activa, y nos dimos cuenta de que tenía sentido venir aquí, aunque no haya miles de chicas que jueguen, pero hay que comenzar de algún modo, así que empezamos, y esperamos crecer. Estamos en 18 países: es nuestro noveno año en los Estados Unidos, nuestro sexto año en China, y llevamos cinco en Europa. Y esperamos que esto continúe y logremos llegar a todos los confines del mundo.

Estás entre las mujeres más importantes para Rolex, tenés un vínculo muy estrecho con Rolex, usás un Rolex, ¿cuál es la importancia del apoyo de Rolex y otras empresas?

Es muy importante. Mi primera asociación fue cuando me eligieron Rolex Rookie of the Year (mejor debutante del año), en el año 1994. Esa fue mi primera interacción con Rolex. Crecí en Suecia y mis padres la veían como una marca muy exclusiva, de élite, sinónimo de éxito, todas las mejores palabras que se te ocurran. Cuando recibí mi primer Rolex, estaba muy emocionada y excitada, y luego surgió el tema de una asociación: era un sueño hecho realidad. ¡Con su historia y su clase, que la compañía quisiera que yo fuera su testimonial! Tuve la suerte de estar asociada con otras marcas de primer nivel, siento que me ayudan a promoverme a mí y a lo que represento, a mis valores. Y por supuesto, no quiero defraudarlas, me esfuerzo por representarlas de la mejor forma posible. Lo hice como jugadora y ahora que no juego más, nos ayudamos mutuamente para hacer crecer el deporte, con el espíritu que compartimos, los logros y la pasión por la excelencia, y la presencia global, de primer nivel. También el compromiso, tanto Rolex como yo asumimos un fuerte compromiso, y es realmente un honor para mí. ¿Qué más puedo decir?

 

 

Annika Sorenstam pegando su segundo tiro en hoyo el 11, par 4, durante la segunda rueda del U.S. Women´s Open, 2004.

 

 

 

¿Qué le aconsejarías a un jugador de fin de semana para bajar el handicap?

En primer lugar, veo que suelen hacer swings demasiado bruscos para lograr distancia. En segundo lugar, quieren hacer golpes que no saben hacer. En tercer lugar, especialmente en el green, se concentran demasiado en la línea, y se olvidan de la velocidad. El cuarto consejo es solo usar palos que te gusten. Llegando al green, tal vez creés que debés usar un sand wedge, pero si no te sentís cómodo… Y por último, divertirse, y no pensar demasiado en la tarjeta.

Mientras eras una golfista profesional, ¿estabas todo el día pensando en cómo mejorar tu juego? 

Te levantás y hacés ejercicio físico, después hay que practicar. La alimentación es muy importante. Después practicás de nuevo. Después tenés que cenar y dormir bien. Puede ser un poco aburrido, pero para ser el mejor tenés que ser muy estructurado. Yo era muy estructurada y disciplinada, y la regularidad es importante, no es algo que hacés una vez, una semana. Tenés que hacerlo durante meses, años, tener una rutina…

 

 

 

Annika Sorenstam, capitana del equipo European Solheim Cup 2017.

 

 

 

¿Cuál es la importancia del aspecto mental en el deporte?

En el golf, hay 14 palos. Yo siempre digo que tu mente es el décimo quinto. En cualquier aspecto de tu vida es fundamental tener una mente centrada y determinada. Creo que era habilidosa a nivel físico, pero mi principal habilidad era, probablemente, mental: ponerme objetivos, avanzar, no mirar hacia atrás. Muchos golfistas tienden a mirar hacia atrás, ver las experiencias negativas, y tienden a pensar en esas experiencias antes de un golpe. Eso genera muchas dudas. Yo trato de avanzar y aprender de mis errores y ver qué sucede.

¿Cuál fue el mejor momento de tu carrera, tu mejor día, tu mejor logro?

Soy muy afortunada porque tuve muchos pero hay tres muy significativos: ser aceptada es un resumen de toda mi carrera. Luego, jugar en el torneo masculino de la PGA. Fue en 2003 en el Colonial Club. El drive del hoyo 1 fue el mejor golpe de mi vida. Finalmente, hacer una ronda de 59. Fue en Phoenix, el 16 de marzo de 2001, no sé exactamente la hora (risas). Esos son mis tres hitos.

 

 

Annika Sorenstam luciendo su Oyster Perpetual Lady-Adjust.

 

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