En busca de un récord muy especial

En busca de un récord muy especial

En busca de un récord muy especial

El proyecto Bloodhound SSC buscará una nueva marca de velocidad sobre tierra: los 1609,34 km/h. Y para medir semejante hazaña apareció la experiencia y confiabilidad de Rolex.

Desde que el hombre creó el automóvil, hace ya unos 126 años, siempre buscó desafiar la velocidad. La competencia y la búsqueda de la superación parecen estar en la esencia del ser humano, así como alcanzar récords para luego batirlos nuevamente.

Y si hablamos de autos, de velocidad y de marcas, resulta imprescindible remitirse al Programa Bloodhound Super Sonic Car (SSC) que se propone conseguir la marca de 1.000 mph (1609,34 km/h).

El récord anterior quedó en manos del Thrust SSC que el 15 de octubre de 1997 alcanzó los 1.232,93 km/h, rompiendo la barrera del sonido. Impulsado por dos turborreactores Rolls-Royce Spey 202, similares a los equipaban al avión McDonell Douglas F-4 Phantom II, de 110.000 CV de potencia, el vehículo con forma de nave quedó en la historia al mando del piloto británico de la Real Air Force, Andy Green, sobre la pista de Black Rock en el desierto de Nevada, EE.UU.

¿Es un auto? ¿Es un avión?

El Bloodhound SSC combina lo más avanzado de la ingeniería aeronáutica y de la competición y está financiado por diversas organizaciones como la University of the West of England y la Swansea University. Aún está en fase de desarrollo y se espera que pronto pueda comenzar su ensamblaje, pero podría decirse que se trata de un cohete sin alas.

Semejante reto, en el que todos los detalles deben estar celosamente cuidados, merece contar lo mejor y es por eso que Rolex, la marca líder de la relojería de lujo, diseñó dos instrumentos a medida para el Bloodhound SSC.

Fiel a su filosofía, la marca suiza se asoció al proyecto en 2011 como medidor oficial del tiempo, diseñando y proveyendo del velocímetro analógico y el cronógrafo que el piloto Green tendrá a la vista en todo momento; estos indicadores estarán ubicados a cada lado de sus manos, a la izquierda y a la derecha del tablero.

Basándose en la confiabilidad que caracteriza a Rolex, los medidores analógicos proporcionarán una referencia visual de vital importancia en aceleración, frenado, y para marcar el tiempo registrado en las dos pasadas que se exigen para convalidar el récord de velocidad.

¿Cuándo podremos ver en acción a esta bestia en forma de lápiz? Se habla de fines de 2015 o comienzos de 2016 y el lugar elegido es el desierto de Sudáfrica, conocido como Hakskeen Pan, sobre una pista de 19 km de largo.

El trabajo es arduo y ya lleva más de cuatro años, tiempo en el que se ha anticipado su diseño a través de la creación de un modelo a escala real. Sus diseñadores, los mismos que dieron vida al Thrust SSC, buscan una menor resistencia al viento, mayor potencia y menor peso, a la vez que deberán poner énfasis también en el sistema de frenado.

Se estima que el Bloodhound SSC precisará de unos 42 segundos para alcanzar los 1609,34 km/h y para detenerse contará con al menos tres sistemas diferentes de frenado como flaps, paracaídas y paracaídas de emergencia.

“El proyecto Bloodhound SSC es una de las iniciativas globales de más alta tecnología impulsado por un espíritu de extraordinaria actividad humana”, declaró Arnaud Boetsch, Director de Comunicación e Imagen de Rolex SA.

“La asociación celebra el apoyo de Rolex para los proyectos que comparten una pasión por el rendimiento y la precisión, fundada en su búsqueda de la excelencia en la tecnología y la ingeniería innovadora”, agregó Boetsch al tiempo que recordó que ya había ocurrido algo similar en la década de 1930 con el piloto británico Sir Malcolm Campbell, quien obtuvo el récord mundial de velocidad en tierra y en agua en varias ocasiones durante con los recordados Blue Bird.

Por su parte Andy Green, quien comandó el Thrust SSC y hará lo propio con el Bloodhound SSC, declaró: “Estábamos buscando tener dispositivos independientes y fiables para medir la velocidad y el tiempo durante el intento de récord; estos instrumentos de alta precisión no sólo me darán una referencia visual de la velocidad, y la aceleración sino también en lo más importante, el frenado y marcando el tiempo limitado que hay entre las pasadas”.

Aún falta mucho para ver el auto surcar la pista del continente africano pero la cuenta regresiva ya comenzó hace rato, mucho más que cuatro años desde que se inició el proyecto o los 17 desde que se batió la marca anterior. El reloj se puso en marcha desde que el hombre tomó conciencia de lo que era la velocidad y buscó vencer el tiempo.

Vinicius • Edición 32 (2014)

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