Carlos Pallarols: Orfebre tiempo completo

Carlos Pallarols: Orfebre tiempo completo

Carlos Pallarols: Orfebre tiempo completo

Nos recibió en su magníf ico atelier de San Telmo. Allí lo encontramos trabajando con un entusiasmo que contagia. Resultó imposible no sentirse atraído por su trabajo y las distintas técnicas que explicó con mucha pasión, la misma con que disfruta la vida y sus afectos y que podrán descubrir en esta entrevista.

Cómo nacieron sus copas de cata de plata?

Todo comenzó por mi gusto por el vino, adquirido tardíamente a partir de una muestra que hice en el Palacio Duhau, invitado por Juan Scalesciani. En esa oportunidad al pasar por la vinoteca, conocí al sommelier Marcelo Rebolé y fue él quien me insistió en probar alguno de los maravillosos vinos que allí guardan.

Toda mi vida hice piezas que estaban relacionadas al vino de manera indirecta. No generaba obras por el gusto propio sino por el de otras personas, el enfoque que yo le daba era diferente. Me cautivó el paralelismo de mi trabajo con el de los enólogos y la pasión que le ponen a su oficio. Ellos me transmitieron con mucho entusiasmo cómo se generaba el buen vino y así descubrí que el mismo era el resultado de mucho trabajo y esfuerzo. De esta manera comencé a ir a degustaciones, a investigar y a tratar de aprender.

Un día Carlos Pallarols decidió que quería tener su propia copa de plata. Nos mostró su primer diseño, exquisito por cierto, y aclaró que las de cata son posteriores ya que esta no tenía la apertura correcta y se perdían los aromas.

Es muy perfeccionista, casi obsesivo con su trabajo, ¿subió la apuesta?

La verdad que sí, soy muy obsesivo en todo lo que encaro y siempre en postura de aprendiz ya que me gusta aprender de todo el mundo. Además soy muy curioso y me gusta interiorizarme sobre otros oficios. Así nació mi propia copa de cata.

¿La plata le cambia el sabor al vino?

En absoluto, la plata es de uso gastronómico ya que su punto de oxidación es mínimo.

¿Qué es lo más lindo que tiene la orfebrería?

Que aglutina un montón de oficios. Tenemos el dibujo como elemento principal, nadie puede expresar lo que tiene en la cabeza o en el corazón si no tiene el manejo del lápiz. Hay que practicar y gastar kilómentros de lápiz, como decía mi abuelo. Después está la escultura, el trabajo de talla en madera, el cincelado, todas las técnicas que se usan en joyería como el engarzado; es tan diverso, tan rico. Siempre haciendo algo diferente ya sea forjar, cincelar, grabar, pulir. Con la orfebrería es imposible aburrirse.

¿Cuál es su obra preferida? 

No sé si tengo una obra predilecta, me enamoro de todas en el momento que las concibo y luego las dejo ir con orgullo y otro poco dolor. Después comienzo a generar otra.

Pura satisfacción 

Durante la conversación Carlos Pallarols nos contó que despierta con alegría, saluda a todos como en un pueblo, que es muy feliz cuando se generan “esos chispazos” creativos y, especialmente, cuando entrega una pieza y ve los ojos de quien la encargó.

¿Cómo def iniría la amistad?

Como amor incondicional en distintos planos. Para mí es muy fuerte porque soy muy sensible y la sensibilidad es una herramienta primordial para mi trabajo. Pero obvio que esta sensibilidad para la vida es distinto: de la misma manera que disfruto muchísimo también sufro intensamente. No hay nada peor que pasar una vida sin amar.

Si no fuera orfebre, ¿qué le hubiera gustado ser?

Astronauta. Soy un soñador, me la paso volando.

Tengo dos facetas muy definidas, por un lado el orfebre que trabaja con las técnicas del siglo XVIII y por el otro, me encanta la tecnología pero como una herramienta.

¿Cuál sería su lugar en el mundo?

Me gusta la naturaleza y el campo, pero “el lugar” sería París donde tuve la suerte de vivir un mes siendo niño. Cruzaba al Louvre para dibujar en los patios donde están las esfinges egipcias, el recuerdo es tan fuerte que hasta percibo el calorcito del sol pegándome en el cuerpo y me siento un privilegiado. París es tan rica a nivel cultural y hay tanto que tiene que ver con la orfebrería. ¡Donde mires hay ornamentos, los puentes, Place Vendome!

¿Con qué personaje le gustaría encontrarse y poder conversar?

Salvador Dalí, un artista con una capacidad increíble y un manejo de la imagen muy vanguardista. Le preguntaría si en realidad se burlaba de la ignorancia de la gente y de los críticos que aceptaban que una pieza era una obra de arte sólo porque llevaba su firma.

Carlos Pallarols es una persona que realmente “ocupa su tiempo”. Tiene una maravillosa filosofía de vida donde funde la familia, los afectos y el trabajo siempre unidos al disfrute. Constantemente transmite lo importante que es para él generar tradiciones familiares y las obras que sobreviven los tiempos, que cuentan una historia de familia. En pocas palabras: un amante de la vida.

Vinicius • Edición 17 (2011)

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