Martha Ann, majestuosidad en el mar

Martha Ann, majestuosidad en el mar

Martha Ann, majestuosidad en el mar

Construido por Lürsen Yachts, astillero alemán especializado en superyates con pedigree superior, este barco es todo un ejemplo de artesanía naval y glamour.

Martha Ann fue botado en 2008 y logró posicionarse como uno de los modelos más fastuosos de su estilo. Apenas ocho años después, ingresó al astillero para un refit general, a los efectos de mantener nuevamente —y superar— todos los estándares que un yate de alta gama debe cumplir, virtudes que no muchos barcos de su eslora mantienen vigentes. Vale la pena conocer a esta joya del mar que hoy navega en las cálidas aguas del mar Caribe o del Mediterráneo en forma indistinta, pudiendo ser charteado semanalmente por unos módicos setecientos mil euros.

Distinguido por un perfil netamente clásico; dotado de seis cubiertas y un soberbio arco radar donde se posicionan todas las antenas y equipos de comunicación que permiten que este barco mantenga una personalidad muy marcada. Estas líneas externas han dado lugar a un volumen superior dentro de la embarcación, solo comparable con los espacios que un yate de 90 o 100 pies puede ofrecer. De hecho, la altura externa total del Martha Ann es un 20% mayor que cualquier yate del mismo porte. Su color azul en casco y blanco en superestructura ofrece el toque sofisticado y seductor ante cualquier mirada. Es un barco que no pasa desapercibido nunca, y para quien lo conoce, será su referente para siempre. El diseñador Espen Oeino fue el creador de sus líneas exteriores, consiguiendo un barco de excelencia.

La otra parte increíble del Martha Ann es el impresionante interior creado por el diseñador italiano Francois Zuretti. El valor del mobiliario logrado llega a los dieciseis millones de euros: maderas nobles con trabajos artesanales, muebles personalizados, exquisitos detalles de oro, suelos de mármol, encimeras de ónix, alfombras de seda y muelles para iPod en todas partes son algunos de los innumerables desarrollos de ingeniería dentro del Martha Ann.

Una breve descripción de las cubiertas dará una idea de su volumen: en la cubierta inferior existen, además de sala de máquinas, camarotes de servicio, despensa, cocina y salón de tripulación, acceso a todos los componentes de los servicios y sistemas del barco. La segunda cubierta inferior mantiene espacio de sala de máquinas y el garaje de guarda para los tenders y motos de agua; cuatro camarotes dobles para invitados con baño en suite y ocho camarotes dobles para tripulación, también con el sector de baños en cada uno.

En cubierta principal encontraremos la master suite en proa, la más amplia del barco, con yacuzzi, baño en suite, vestidor y escritorio, además de un espectacular salón de observación perimetral de 180º situada a proa del camarote, exclusivo y privado. Siempre en el mismo nivel, la cocina tiene equipamiento integral profesional. Hacia popa, el salón de estar, con barra y piano de cola, se intercomunica con el salón comedor, el cual posee mesa para doce o catorce comensales. Precisamente en el centro del barco, y recorriendo todas las cubiertas, existe un elevador vidriado.

En la cubierta del primer nivel se ubica la timonera de mandos, completa y sofisticada; pegada a ella se ubica el camarote del capitán, además de una mesa de navegación y un espacio de servicio. También hay otro camarote doble, para invitados. Una segunda área de estar, con cine, mesa de juegos y barra son la antesala de una mesa circular y, en el balcón de popa —al aire libre— mullidos sillones para disfrutar de las cálidas noches bajo la luz de la luna, además de otra confortable mesa y barra de tragos.

En el segundo nivel superior, la cubierta es el área de diversión: gimnasio, pileta semicubierta con yacuzzi, solárium y un cine. Y una cubierta más arriba, la extensa superficie es solamente para disfrutar del sol, los tragos y la mejor vista del paisaje. Pero tal vez, esta colosal distribución de espacios no es nada comparable con la decoración y los materiales empleados: nobles maderas laqueadas de singular belleza, telas exclusivas, columnas con incrustaciones metálicas doradas, enchapados de alta calidad, mobiliario clásico de exquisita concepción, espacios recreados con elegantes y sofisticados elementos contemporáneos. Con autonomía para 6000 millas náuticas, sea tanto una semana a bordo o un viaje sin tiempo, Martha Ann es un barco, verdaderamente, sin limitaciones. Un clásico con mayúsculas.

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