Elvis: el Rey del rock & roll

Elvis: el Rey del rock & roll

Elvis: el Rey del rock & roll

Música y cultura popular pueden dividirse entre un antes y un después del rock. Y en ello mucho tuvo que ver un chico tranquilo y hogareño que pasó de cantar en el coro de la iglesia a convertirse en una revelación nacional e internacional, a volverse eléctrico sobre un escenario y a desatar la histeria de las mujeres. Con ustedes: Elvis Presley.

Comenzaba el año 1935 cuando en Estados Unidos, en una pequeña casa de madera del poblado de East Tupelo, Mississippi, nació Elvis Aaron Presley, en una época que luego sería dada en llamar “gran depresión”. Elvis llegó al mundo sobreviviendo a su hermano gemelo Jesse, que nació muerto, y como hijo de un jovencísimo Vernon de 17 años, empleado en una compañía de pintura, y de Gladys Smith, de 22, enfermera, quienes poco tiempo antes se habían fugado juntos para casarse.

Elvis vivió una infancia pobre y llena de carencias, agravadas cuando su padre fue a la cárcel por estafa, lo que hizo que el niño desarrollara un fuerte apego hacia su madre, quien a su vez se aferró a su hijo y a su religión para sobrellevar su mala situación. Fue ella quien, en su cumpleaños número 11  viendo que Elvis era feliz cantando cuando asistían juntos a la iglesia, le obsequió su primera guitarra.

Cuando el niño tenía 13 años, la familia decidió mudarse a Memphis, Tennesse, en busca de mejor suerte. Allí consiguieron una casa provista por los servicios sociales. El autodidacta Elvis, que ya se había encargado de aprender sus primeros acordes en la guitarra, se granjeó cierta popularidad en la escuela local a partir de su voz y sus amistades femeninas, y comenzó a desarrollar un genuino interés por el blues que tocaban los afroamericanos.

Cuando se graduó de la escuela secundaria, Elvis consiguió trabajo como chofer de tractor en una compañía de electricidad, hasta que un sábado de julio de 1953 leyó en el periódico que en una pequeña compañía de discos llamada Sun se podía grabar un disco por sólo 4 dólares. Así que acudió y grabó en forma privada la canción “My Happiness”, que luego le regaló a su madre para su aniversario.

Sin embargo, Sam Phillips, propietario de Sun Studios y posteriormente reverenciado como uno de los hombres más influyentes en la historia del rock, consideraba que si lograba conseguir un artista blanco que cantara con la convicción de un negro podría hacer un millón de dólares. Así que un año después Phillips mandó llamar al chico de las patillas para hacerle una prueba. Tras varios intentos fallidos, Elvis eligió cantar el blues “That’s all right, mama”.

El problema era la difusión de la novedad, porque el tema era demasiado negro para los disc jockeys blancos y demasiado blanco para los locutores negros. Hasta que Flip “Flop” Lean, un conocido dj se animó y la repercusión fue inmediata: al día siguiente Elvis fue llamado a la emisora para hacerle una entrevista y pocos días después tuvo su primera incursión escénica como telonero de la cantante de country Sally Smith.

1956 fue un año decisivo en la carrera de Elvis: cambió su representante por el polémico Coronel Parker —sospechado de engañarlo a él y a sus padres—, grabó por primera vez en los estudios neoyorkinos de la RCA, se convirtió a los 21 años en un millonario vendedor de discos a partir de “Heartbreak Hotel” y filmó su primer largometraje, “Love Me Tender”, en honor a una de sus canciones más sentidas.

Sin embargo, pese al gran éxito de ventas y popularidad, en 1958 Elvis Presley ingresó al ejército de los Estados Unidos. Ese mismo año murió su madre y Elvis declaró: “He perdido lo mejor que tenía”. Al obtener la baja, Presley malgastó la que hubiera sido su época más interesante como cantante y artista innovador, al estar alejado de los escenarios por unos ocho años. Con el nacimiento de su hija Lisa Marie, fruto de su relación con su mujer Priscilla, la popularidad de Elvis recibió un nuevo ascenso: las letras de sus canciones se convirtieron en poemas llenos de amor, vivencias, sustancia y realidad. Pero los rumores de las citas furtivas de Elvis y de cierta dependencia a las pastillas para dormir iban in crescendo.

Elvis pasó de la depresión a la locura, de la melancolía a la hiperactividad, de la amabilidad a la ira y a la histeria, de sus 70 kilos de peso a los más de 115 que, ya divorciado, lo aislaron en las paredes de Graceland, su mansión. Sus pocas presentaciones personales fueron de mal en peor. En escena, daba la impresión de que no le importaba nada. No cabía duda de que el Rey se hallaba en franca decadencia física, espiritual y emocional.

El 16 de agosto de 1977 Joe Esposito, su manager y administrador, lo encontró muerto en Graceland, en el suelo del baño. Tenía apenas 42 años y había cambiado el ritmo del mundo que lo lloró desde todos sus rincones. Sus admiradores se congregaron en grandes cantidades para formar parte del cortejo fúnebre que lo acompañó a su última morada, cantando a coro: “El Rey ha muerto, descanse en paz”.

Vinicius • Edición 19 (2011)

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