Vuelta al mundo de los aperitivos

Vuelta al mundo de los aperitivos

Vuelta al mundo de los aperitivos

Los clásicos bitters, los vermouth italianos, los absentas y los anisados son algunas de las alternativas que garantizan el mejor inicio posible de una velada.

La literatura coincide en definir a los aperitivos como aquellas bebidas que por sus principios amargos tienen la función dual no solo de estimular el apetito, sino de ser además digestivas pues favorecen la ingesta. Aunque la etimología deviene del latín aperire que significa abrir, en la actualidad abarcan una familia más amplia.

En su mayoría, tienen ingredientes amargos o aromáticos obtenidos a partir de extractos vegetales tales como ruibarbo, genciana, y tantos más. Pueden ser dulces o secos y su grado alcohólico va del 0,5% hasta un 54%. Por debajo del 0,5% son los aperitivos sin alcohol.

Principalmente se dividen en tres grandes grupos: los vermouth nacidos en Torino en 1876 utilizan como base vinos blancos, rosados o tintos macerados con flores, cáscaras, raíces y almíbares;  los «amargos» o bitters donde el sabor amargo es protagonista, y los anisados y absentas ya empleados en medicina popular a fines del siglo XVIII.

Los vermouth son vinos aromatizados en sus versiones rosso, bianco o dry. Los bebían nuestros abuelos y llegaron a Argentina de la mano de Martini & Rossi. También están los aperitivos a base de anís o regaliz, creados hace más de tres siglos por Henri Louis Pernod y Paul Ricard, todavía vigentes e inigualables en las barras.

 

 

 

Los anisados y absentas resultan de la maceración, infusión o destilación de plantas que integran este grupo. En el caso de los anisados serían el anís, regaliz, hinojo, entre otras, y para las absentas, el ajenjo. Esta última elegida por artistas de la talla de Van Gogh y Toulouse Lautrec, conocida como el «Hada verde» estuvo prohibida casi un siglo para finalmente ser liberada pero con límites que cada país de la unión europea ha establecido.

A los bitters los representan marcas históricas tales como Campari, pionero de la categoría, creado por Gaspare Campari en un bar de Milán. Beberlo con soda o jugo de naranja y hielo es un verdadero placer. También el clásico cóctel Negroni, nacido en Florencia en 1920, en el que se suma gin y vermouth rosso en partes iguales y una rodaja de naranja.

Desde el punto de vista de la ocasión de consumo, hay bebidas que se han ganado la membresía del grupo de los aperitivos, como sucede con los vinos espumosos, secos o extra secos. Estos son los más elegidos porque resultan accesibles, elegantes y frescos. Históricamente asociados a las celebraciones hoy pueden también acompañar la comida sobre todo cuando hace calor y cuando los platos son más bien ligeros.

 

 

 

 

Otra opción aparentemente regional pero que consumidores cosmopolitas adoptaron como aperitivo es el Jerez fino o Manzanilla (España). Se trata de un vino blanco muy seco y aromático, con amplio sabor en boca. Por otro lado, la cerveza también ofrece gran diversidad con países productores que la representan muy bien: República Checa, Bélgica, Holanda, Alemania, entre otros. Las lager, es decir de baja fermentación, son las más elegidas por su frescura y elegancia y ligereza. Otros estilos como las ale, stout o las de abadía se consumen en distintas ocasiones.

Una recepción puede ser tan importante como el final de un encuentro: se sugiere estar preparado ya que no es extraño recibir gente y encontrarnos con un margen de horario amplio entre los primeros y últimos en llegar. Es recomendable considerar algunas de las bebidas mencionadas en esta nota o animarse al mundo de la coctelería. Esto requiere de distintos insumos: bebidas, jugos, frutas, cristalería, hielo, etc. Y, en igual medida, cierto conocimiento, ya que es una destreza lograr un trago equilibrado y rico.

El agasajo será igual de exitoso siempre que se le dé el lugar que merece, la mejor elección que pueda hacer cada anfitrión generará el brindis que selle un excelente inicio.

RELATED ARTICLES

Bajo el sol de la Toscana