José Gallardo, el señor del piano

José Gallardo, el señor del piano

José Gallardo, el señor del piano

Es uno de los pianistas argentinos más prestigiosos de su generación. Su talento y determinación le permitieron estudiar en Europa cuando era apenas un adolescente y comenzar allí una sólida formación bajo el amparo de importantes músicos y directores.

Tenía apenas cinco años cuando aquel objeto inmenso con ochenta y ocho teclas y tres pedales lo deslumbró. Hoy lleva cuarenta y dos de carrera, un centenar de conciertos y miles de millas transitadas en el insondable camino de la música.

A los once años sorprendió al Maestro Alberto Lysy en la Camerata Bariloche, y a los diecisiete lo becaron para que continuase con sus estudios en la prestigiosa Universidad de Gutenberg en Alemania. Desde entonces su vida transcurre entre escenarios, aplausos, giras y partituras. Este año, por primera vez y después de casi tres décadas, los argentinos pudimos volver a escucharlo gracias al esfuerzo del Mozarteum Argentino.

 

¿Cómo llegó a la música?

En realidad, mucho no recuerdo porque solo tenía 5 años. Sé, por lo que cuentan mis padres, que mi hermana iba a piano y yo, por celos y curiosidad, también quise ir. Lo que sí recuerdo es el enamoramiento del piano a primera vista.

 

¿Quién fue el primer gran impulsor?

Mi profesora Poldi Mildner quien me escuchó en Buenos Aires y me invitó a estudiar con ella en Alemania. Cuando llegué a Mainz, el director de la Universidad de Gutenberg me facilitó todo para que continuase mis estudios allí. Durante los primeros años tuve la oportunidad de conocer a grandes artistas como Gidon Kremer y Sergiu Celibidache quienes fueron de gran ayuda para mi formación. Cuando terminé la carrera me dieron el premio de la Universidad de Gutenberg y comenzaron las invitaciones a festivales internacionales y tocar junto a los violinistas Gidon Kremer, Joshua Bell, Ivry Gitlis, el violonchelista húngaro Miklos Perenyi, el holandés Pieter Wispelwey y tantos otros que fueron surgiendo después.

 

¿Cuál fue la obra más exigente que tuvo que preparar y por qué?

Soy exigente conmigo mismo y trato de encontrar el tiempo para prepararme con las obras que tengo que tocar. Una que viene a mi mente es el concierto de Alban Berg para piano, violín y vientos, por su complejidad musical y requisitos técnicos. La Sonata de Béla Bartók N.º 1 para violín y piano también me tomó varios meses aprenderla. Tuve el honor de tocarla en el Wigmore Hall de Londres con el violinista húngaro Barnabás Kélemen en un programa dedicado al compositor.

 

 

 

 

¿Y si tuviese que mencionar autores u obras predilectas?

Una pregunta casi imposible de responder, son tantas obras y tantos compositores que elegir alguna me haría sentir injusto. Una obra sin piano que me ha conquistado desde temprana edad es el quinteto de Brahms para clarinete y cuerdas, me capturó desde el primer momento que la escuché. Con respecto a compositores la lista es interminable, pero sin lugar a dudas Beethoven me cautiva por su genialidad ilimitada y además con él me siento muy bien musical y técnicamente.

 

¿Cómo es su relación con la música contemporánea?

La música contemporánea puede llegar a ser muy abstracta y compleja. Tuve el honor de trabajar con algunos compositores, como Sofia Gubaidulina o Krzysztof Penderecki, quienes fueron de gran ayuda para poder entender el lenguaje y el sentido de sus respectivas obras.

 

¿Quién es el compositor argentino que más lo conmueve?

Carlos Guastavino por su simplicidad, fineza y conexión con la música tradicional argentina. Tuve también la oportunidad de visitarlo en su departamento en Buenos Aires antes de su muerte, y su humildad realmente me conmovió tanto como su música.

 

¿Qué factor fue determinante en su trayectoria profesional?

Muchos: el esfuerzo, la dedicación, el estudio, la disciplina, las resignaciones. Y aun con todo esto se necesita de una constelación de aciertos, suerte, de personas con influencia y de estar en el momento indicado y con la persona justa.

 

¿Cuáles son sus próximos conciertos, giras, lanzamientos discográficos?

Este mes salieron dos nuevos discos, uno de tangos de Astor Piazzolla para la Deutsche Grammophone y un recital de violín y piano con la violinista noruega Vilde Frang para Warner Classics. Y arranco la última gira del año con conciertos por Italia, Croacia, Suiza, Hamburgo, Cambridge, y a fin de noviembre, en Alemania y Polonia. En febrero nos espera el Festival Bürgenstock en Suiza del cual soy director artístico junto al clarinetista Andreas Ottensamer.

 

Pregunta inevitable: ¿qué es lo que más extraña de su país?

El humor de la gente, las calles, mi familia, mis amigos y las golosinas.

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