Jesús Marcos: Epígono de la Escuela de Buenos Aires

Jesús Marcos: Epígono de la Escuela de Buenos Aires

Jesús Marcos: Epígono de la Escuela de Buenos Aires

Un artista plástico sin fronteras que fue incorporando una variedad de técnicas para expresarse a un ritmo dinámico. Un referente del arte contemporáneo lleno de talento y ávida sensibilidad.

Jesús Marcos ha sido un trotamundos. Su formación de artista es amplia y variada. Carga, a sus 72 años, con un bagaje riquísimo, pero sin embargo está siempre alerta a su presente interior. “La pintura es un hecho íntimo donde uno se confronta con su propio mundo, hecho de experiencias, emociones, conocimiento y sobretodo de intuiciones y sensaciones”.

Nació en Salamanca, sede de la Universidad más antigua de Europa, en el seno de una familia humilde, cuando terminaba la Guerra Civil. Allí cursó un par de años en la Escuela de Artes y Oficios, antes de que sus padres decidieran emigrar a la Argentina.

Se instalaron en Bahía Blanca donde Jesús ingresó en la Escuela de Bellas Artes. Juan Carlos Castagnino lo premió en un concurso de dibujo y lo alentó a venir a Buenos Aires.
En 1960 se instaló en la gran ciudad. Estudió con Castagnino, de quien luego se convirtió en su ayudante y más tarde se hizo cargo de su taller; frecuentó a grandes maestros, colaboró con Antonio Berni en varios murales y expuso en forma individual por primera vez.

En 1965 inició un largo viaje por Iberoamérica para conocer las culturas originarias. Expuso en Guatemala y recaló en Ciudad de México donde permaneció un año estudiando, en el Museo Antropológico y en la Escuela de San Carlos, técnicas de grabado.

Luego se instaló en Nueva York, convivió con el hippismo y el pop-art. Sus obras incorporaron el collage y la imagen comenzó a fragmentarse. Se apegó al jazz. En 1968 estaba en París. Allí permaneció un lustro. “Si en Nueva York el contacto fue con las vanguardias, en París fue con los museos y los maestros de todos los tiempos. Pero creo que en París descubrí la actitud surreal, no tanto en la pintura como en la literatura; era una actitud frente al mundo circundante que se vivía cotidianamente… La técnica del “cut-up”, de moda en la literatura, se complementa el montaje proveniente del cine y el “ensamblaje” derivado del cubismo. Creo que estas tres vertientes sirvieron para consolidar tanto el concepto de fragmento como de armado y desarmado de la realidad.

En París desarrollé sobretodo el grabado, pero a pesar de que llegué desde México con una técnica ya resuelta, creo que fue en París donde terminé de armarla”.

Estructura horizontal, óleo, 50x80cm (2008)

Desde que volvió a Buenos Aires en 1973, presentó una gran cantidad de exposiciones, incluidas individuales en el Museo de Arte Moderno y el Sívori de Buenos Aires, en el de Bellas Artes de Bahía Blanca, en el Caraffa de Córdoba, el de Arte Latinoamericano de La Plata, en el Municipal de Quilmes, y los de Bellas Artes de Corrientes y Santa Rosa (La Pampa). La Universidad de Tucumán y el Fondo Nacional de las Artes también presentaron sus obras.

Organizó encuentros de arte, se dedicó a la docencia dictando seminarios en la Escuela de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón, fue profesor de la Escuela Superior de Bellas Artes, Ernesto de la Cárcova, y del Instituto Universitario Nacional de Arte (IUNA)

En el exterior, México D F, París, La Habana, San Pablo, Washington y Toronto son destino de sus obras. En España se presentó repetidas veces en Madrid, Valencia, Salamanca, Soria, Cáceres y Palencia.

Ha obtenido más de 20 premios en salones y concursos.

Rafael Squirru que prologa su reciente muestra en Colección Alvear de Zurbarán, declara: “Esta última etapa de Jesús Marcos lo confirma en su condición de maestro de acento americano en una tradición hispánica. Yo lo reclamo como óptimo representante de la Escuela de Buenos Aires”.

Vinicius • Edición 15 (2010)

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