Arnold Palmer, el jugador y el visionario

Arnold Palmer, el jugador y el visionario

Arnold Palmer, el jugador y el visionario

Considerado como “el mejor embajador del golf” o directamente apodado como “El Rey”, Arnold Palmer fue un personaje crucial que popularizó este deporte gracias a sus logros y conquistas. A finales de 1950 y principios de 1960, ganó siete grandes títulos durante siete temporadas, y se convirtió en todo un símbolo del american way of life con su eterna sonrisa y un carisma que le permitió conseguir un enorme número de entusiastas espectadores conocido como Arnie’s Army (el ejército de Arnie). Fieles y bulliciosos, lo siguieron hasta en su última performance: a los 75 años, en 2004, cuando se despidió del golf jugando sus últimos 18 hoyos del Masters de Augusta, el codiciado torneo que lo hizo trascender a la historia.

 
Durante los años cincuenta, junto a Gary Player y Jack Nicklaus, conformó The Big Three, los tres jugadores más grandes de la era dorada del golf. La rivalidad con Nicklaus se convirtió en una leyenda con tanta tensión que tuvo el mérito de popularizar este deporte de élite. El contraste entre los contendientes le aportaba color al asunto. Palmer contaba con porte y gracia cinematográfica hasta para fumar en pleno juego. El robusto Nicklaus era mucho más anodino pero efectivo, por lo que se acreditó las victorias deportivas. Palmer lo derrotó en popularidad, se convirtió en el primer millonario del golf y transformó su propio destino como un auténtico self made man americano.

 
Nacido en 1929, en un hogar modesto de Latrobe, Pensilvania, aprendió a jugar con su papá, responsable del campo de golf de esa ciudad. Arnold contaba con orgullo que a los siete años consiguió hacer 18 hoyos por debajo de cien golpes. En esa época hacía de caddie y no disfrutaba de los mismos derechos que los hijos de los miembros del club. En 1954 ganó el campeonato nacional amateur y meses después se lanzó al circuito profesional. Eran tiempos en que una victoria rendía apenas unos dos mil dólares. Los jugadores viajaban a pulmón del este al oeste de Estados Unidos con la esperanza de conseguir algún rédito económico o un canje gracias a un contrato publicitario.

 

 
También eran tiempos en que las competiciones eran eventos televisivos que Palmer supo capitalizar gracias a su carisma sin igual. Por eso, solo diez años después, viajaba a los torneos al comando de su propio avión privado. Su talento para los negocios era tan apabullante como el que tenía para el juego. Su primer campeonato importante lo ganó en 1958, Masters Tournament, y en 1960 se convirtió en cliente de uno de los primeros representantes deportivos, el abogado Mark McCormack.

 
Este 2017, en Estados Unidos, cada competición de golf no puede arrancar sin una sentida mención a Arnold Palmer. Su ausencia no pasa desapercibida. El hombre que durante su carrera ganó más de 90 torneos en todo el mundo murió en septiembre del año pasado en el Hospital Presbiteriano en Pittsburgh, Pensilvania, donde había sido sometido a pruebas del corazón. En su honor se han hecho todo tipo de tributos y se publicó Arnie: the life of Arnold Palmer, un libro de Tom Callahan que recopila palabras que le dedican grandes figuras del golf.

 
Su compromiso personal con los grandes protagonistas de los greens se evidenció con Tiger Woods a quien apoyó durante su profunda crisis: “Se perdió a sí mismo, mi deseo no es que regrese como jugador, sino como un hombre”, había dicho sobre el californiano. Tras su muerte, Tiger declaró: “Siempre pude hablar con él sobre todos los temas, no solo golf. Él se tomaba el tiempo para escucharte y hablar honestamente, y decirte lo que pensaba. Tenía una forma particular de hacerte sentir cómodo y tranquilo. Arnorld disfrutaba ser Arnold Palmer, nadie lo hizo mejor”. El libro también reproduce palabras de George W. Bush sobre las virtudes y el temperamento inspirador del popular Arnie: “Le otorgué la Medalla Presidencial de la Libertad por una razón. Su influencia en el deporte norteamericano pero también en el temperamento de nuestra nación”.

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