Legado del arte tradicional

Legado del arte tradicional

Legado del arte tradicional

La historia de la manufactura se remonta a más de 160 años y cada obra de arte producida escribe otro nuevo capítulo. El éxito de Glashütte Original reside en hacer justicia al exigente legado del arte tradicional de la relojería. Hoy como entonces, los maestros relojeros de Glashütte Original convierten en una joya eterna cada uno de sus nuevos guardatiempos.

El término manufactura proviene del latín “manu factura”, es decir producción manual. Esta definición es hoy válida parcialmente, por lo menos en lo que a relojería se refiere. En su sentido actual, este apelativo se aplica únicamente a las firmas que diseñan y producen sus movimientos.

Glashütte Original es una de las pocas compañías capaces de crear sus propias herramientas y de manufacturar dentro de la empresa los componentes de cada reloj. Y está a la vista que lo logran con una máxima perfección.

En 1845 fue el año en que Ferdinand Adolph Lange y Gustav Bernhard Gutkaes fundaron la primera compañía relojera en el pueblo alemán de Glashütte que hasta entonces había vivido de la minería.

Los yacimientos de plata que rodeaban este poblado sajón fueron agotándose gradualmente, lo que llevó a la pobreza de sus habitantes y forzó a que el gobierno buscara nuevos industriales para que se establecieran allí. Lange decidió aprovechar esta oportunidad para hacer realidad sus planes y crear una producción autónoma de relojería. Este talentoso relojero con gran visión de los negocios tenía planes aún más ambiciosos: no pretendía crear una sola compañía, sino todo un centro de población especializado en relojería mecánica que beneficiara a toda Sajonia. Se trataba de un auténtico reto, pero lo superó con éxito.

 

 

Una obra magistral
En Baselworld 2008 se presentó una absoluta obra maestra del arte de la relojería mecánica de Glashütte: Senator Rattrapante, una variante perfecta del cronógrafo de segundero desdoblado.

A diferencia de su predecesor, que estaba realizado en platino, esta versión se luce en una caja de oro rosa de 42 mm de diámetro, más clásica. Se ciñe a la muñeca mediante una pulsera integrada negra, de cocodrilo de Luisiana, con cierre desplegable en oro rosa. El cristal de zafiro, convexo y antirreflejo, permite ver el limpio y estructurado diseño de su esfera, cuyos detalles más relevantes pueden percibirse a primera vista. Las agujas centrales de horas y minutos y el primer segundero central del cronógrafo deslizan su color azul brillante por la clara esfera. Si se activa la función de ratrapante, el rojo segundero desdoblado sigue a su análogo azul.

Una escala de minutos roja, con números inspirados en modelos históricos, completa la elegante imagen y crea un sobrio marco alrededor del artístico diseño. Los totalizadores en plata combinan armoniosamente con el conjunto de este noble guardatiempo que incluye la fecha panorámica, tan típica de Glashütte Original. Los números romanos realzan y perfeccionan la estética de este cronógrafo.

El fondo de caja, también en cristal de zafiro, permite ver el magnífico acabado de los componentes y subgrupos individuales del Calibre 99 de carga manual. En este movimiento, desarrollado exclusivamente para el Senator Rattrapante, todos los elementos giratorios importantes —como las tijas, piñones y ruedas— van embutidos en cojinetes de rubí. Comenzando por una rueda de escape apoyada en dos contrapivotes, este movimiento incorpora varios avances tecnológicos: reduce la fricción en la rueda de escape, garantiza al volante una amplitud de oscilación estable, hace posible un reparto equilibrado de energía.

Otra característica notoria del modelo, como corresponde a la excelencia de este cronógrafo de carga manual, es su función flyback. Su gran ventaja radica en que se pueden registrar y leer directamente varios tiempos intermedios o parciales sucesivos, sin tener que volver a cero la aguja ratrapante.

Así, tradición e innovación se han fundido en la búsqueda de la máxima precisión y categoría.

 

 

 

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