La huella de Manolo Blahnik

La huella de Manolo Blahnik

La huella de Manolo Blahnik

El diseñador de los zapatos más codiciados celebra 45 años de profesión con una muestra internacional llamada The art of shoes. Una fiesta visual que buscar elevar un fetiche de la moda femenina a la condición de obra de arte.

 

Madonna dijo que ser dueña de unos “Manolos” —tal como se conocen los zapatos creados por Blahnik— era mejor que tener sexo. Sarah Jessica Parker los convirtió en ícono y fetiche de su personaje más famoso, la influyente Carrie Bradshaw de la serie Sex and the city. Uma Thurman, Naomi Campbell, Lady Gaga y Victoria Beckham son solo algunas de las celebridades que también se rindieron a sus stilettos hasta convertirlos en un tótem sagrado del glamour occidental. Y todas ellas inspiraron a miles de mujeres anónimas a pagar lo que fuera por esos tacones capaces de acreditar su pertenencia al culto del estilo, el lujo y la exclusividad.

Manolo Blahnik, el artífice de esta devoción femenina, está cumpliendo 45 años en la carrera que le permitió consagrarse como creador y hombre de negocios con más de 300 puntos de venta en 33 países del mundo entero. Pero ante todo, el español es un esteta obsesivo, amante del cine, la literatura y el bajo perfil que siempre aclara que el estridente universo semántico de la moda lo espanta. Manolo ni siquiera se reconoce como diseñador: prefiere que lo llamen artesano, dibujante o arquitecto de zapatos.

 

 

Con esa convicción produce sus sensuales zapatos. Cada temporada se instala unas cuantas semanas en sus talleres en Milán para darle vida a sus colecciones y perfeccionar sus terminaciones de manera artesanal. Siempre parte de los exquisitos bocetos que él mismo hace: sus dibujos y su letra manuscrita reflejan elegancia, personalidad y carisma.

Una muestra retrospectiva bautizada The art of shoes que primero se vio en el Palazzo Morando de Milán para recalar hasta julio en el espectacular Museo Hermitage de San Petersburgo, y luego seguir de gira en grandes ciudades de Europa, homenajea su trayectoria. Blahnik partió de su colección privada de 30 mil pares de zapatos, para elegir 212 ejemplares y 80 bocetos originales que delatan sus fuentes de inspiración: la naturaleza, la arquitectura, el siglo XVIII, el arte, la literatura y el cine, entre muchos otros elementos.
Los diseños expuestos van desde los años setenta, cuando Manolo fue descubierto por la editora de la versión estadounidense de Vogue, Diana Vreeland, hasta la actualidad. También incluye la colección de zapatos que hizo para María Antonieta, el filme de época que Sofía Coppola estrenó en 2006.

 

La exposición está dividida en seis secciones que recorren los temas recurrentes de Blahnik: los modelos más imaginativos, los inspirados en países —España, Rusia, Italia, Japón e Inglaterra— y en el continente africano, arte y arquitectura, naturaleza, materiales y los dedicados a diferentes personalidades como Anna Piaggi, la legendaria editora de Vogue Italia, la actriz Brigitte Bardot y Alejandro Magno. Además se publicó un libro de conversaciones con el diseñador español donde él revela sus gustos y motivaciones de «la A a la Z». Hay una versión impresa disponible en los museos que alojan la muestra y otra online en www.manoloblahnik.com.

Según la curadora de la muestra, Cristina Carrillo, «Manolo es fabulosamente visual. Su mente se muestra siempre inquieta y curiosa por el mundo. En cada uno de los estilos, él trata de capturar lo que considera la esencia de la elegancia, la feminidad y la belleza». Por eso se propuso tributar su carrera con una deliciosa fiesta visual, que busca trascender las efímeras fronteras de la moda, para exhibir en cada zapato un objeto creativo y dinámico, portador de una personalidad única, en constante diálogo con el arte, la historia y la cultura universal.

 

 

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