La Orden religiosa y militar de los santos Mauricio y Lázaro

La Orden religiosa y militar de los santos Mauricio y Lázaro

La Orden religiosa y militar de los santos Mauricio y Lázaro

Vigente en el Siglo XXI, nació de la fusión de dos órdenes de caballería más antiguas: la Orden de San Mauricio, fundada en 1434 por Amadeo VIII, duque de Savoia y futuro papa Félix V, y la Orden creada por los Hermanos de San Lázaro, cruzados que construyeron un leprosario durante el Reino de Jerusalén. Hoy en día, su propósito es exclusivamente humanitario y filantrópico.
San Mauricio
El duque Amadeo VIII, principal fundador del Estado de Savoia, tras 43 años optó por retirarse a la vida de eremita y establecer la Orden de San Mauricio en 1434 (Milicia Sancti Mauritii), cuyos objetivos serían: servir a Dios en la soledad, renunciar a la pompa mundana y ocuparse de los asuntos más graves del Estado. Años después, Amadeo VIII se convertiría en papa con el nombre de Félix V.

San Lázaro
El objetivo de los Caballeros de San Lázaro era defender los lugares santos del cristianismo y llevar alivio a los peregrinos enfermos y a los cruzados. Esta Orden es una de las cuatro más antiguas (con los Caballeros de San Juan, los Templarios y los Caballeros Teutónicos) y remonta a la primera cruzada en Tierra Santa en el año 1095. Tras la Caída de Acre, en 1291 abandonaron Tierra Santa y desde 1311 se establecieron en el reino de Nápoles.

 

 

La Unificación
Fue Emanuele Filiberto quien volvió a dar honor a la Orden de San Mauricio reconstruyendo el Estado de Savoia. A petición suya, en 1572 se fusionó con la Orden de San Lázaro, según los términos de la Bula “Pro Commissa Nobis” del papa Gregorio XIII. A partir de entonces, con el acuerdo papal, el duque transmitió la Orden a sus descendientes a perpetuidad, con la obligación de mantenerla en vida y operante.
Los objetivos principales de la Orden eran la obligación de dar la bienvenida en el hospital a los enfermos, la liberación de los mares de los piratas, la lucha contra los infieles y la oposición a los calvinistas y luteranos.

La evolución
Vittorio Emanuele I, el rey de la Restauración en 1814, promulgó el “Cuerpo de Leyes y los Estatutos de la Orden”, en los cuales se formalizaron sus reglas básicas. En 1831 se introdujo el grado de Comendador, intermedio entre la Gran Cruz y el Caballero. El rey Víctorio Emanuele II hizo renacer la Orden, concediéndola por un servicio distinguido en los ámbitos civil y militar, y la llevó a ser considerada una Orden aún más exclusiva que la Orden de la Corona de Italia.
Tras la caída de la monarquía italiana en 1946, el Gobierno renombró la Orden como la Orden al Mérito de la República Italiana, convirtiéndola en un ente de derecho público. Sin embargo, la Casa de Savoia siguió detentando, por leyes y derechos dinásticos, el Gran Maestrazgo de la Orden. Su Alteza Real, el príncipe Vittorio Emanuele, sigue otorgando con plenos derechos honores desde el extranjero.

La actualidad
Vinicius consultó al doctor Sergio Pellecchi, Caballero de Gran Cruz y Coordinador Magistral para las Américas de las Órdenes Dinásticas de Casa Savoia: “Las razones de ser de la Orden al momento de su unificación en 1572, que eran la defensa de la Iglesia Católica, la contrarreforma, la protección de los mares y costas europeas y la construcción de hospitales, han ido adecuándose a la realidad histórica actual. Hoy el propósito es exclusivamente humanitario y filantrópico: proporcionar asistencia a aquellos que sufren enfermedades, guerra o hambre. Pertenecer a una Orden Dinástica y ultra centenaria crea la obligación moral de ayudar al prójimo y confortar a los que sufren. La persona que ostenta la insignia ha sido elegida por su comportamiento y por sus méritos en ayudar a la humanidad, se trata de hombres y mujeres confiables, de cualquier credo, con un valor moral muy alto y una considerable nobleza espiritual”.

La delegación argentina
“Actualmente la Orden cuenta con aproximadamente 4000 co-hermanos y posee delegaciones que la representan en más de 30 países. En la Argentina está identificada como Asociación Argentina de Caballeros y Damas de las Órdenes Dinásticas de la Casa de Savoia y realiza las directivas impartidas por la sede central ubicada en Ginebra”, confía a Vinicius el doctor Sergio Pellecchi. “Sus principales actividades en el país apuntan a apadrinar distintas obras de caridad y a la distribución de las donaciones recibidas entre los más necesitados. Algo que venimos haciendo, sin interrupciones, desde la Edad Media”.

 

 

 

 

Vinicius • Edición 13 (2010)

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