Huellas ancestrales

Huellas ancestrales

Huellas ancestrales
Huellas ancestrales

Con un fuerte respeto por la naturaleza y el entorno, Tambo del Inka Luxury Collection Resort & Spa promete una experiencia andina conmovedora a través de paisajes que enamoran. Casi como un escondite inca, esta verdadera joya arquitectónica se eleva en el Valle Sagrado del Urubamba, entre la ciudad del Cusco y la ciudadela de Machu Picchu.

Parece imposible encontrar adjetivos que lo describan de la mejor manera. Es de esos lugares en los que las fotos no alcanzan a reflejar tanta belleza. La magia que se siente al llegar no puede ser captada por la cámara. Tal vez, debemos concluir por experiencia propia que hay que vivirlo para sentirlo. Me animo a decir que desde que las emblemáticas ruinas de Machu Picchu fueron descubiertas por el estadounidense Hiram Bingham, en julio de 1911, han aportado –y mucho– para que Perú tome más relevancia como destino internacional. Con toda justicia, en 2007, fue reconocido como una de las maravillas del mundo.

La ciudad sagrada de los incas fue construida en el siglo XV en el corazón de la selva, en lo alto de los Andes peruanos. Cuando uno se para frente a este Patrimonio de la Humanidad que parece suspendido en la niebla de las montañas y mira a su alrededor, aparecen un sinfín de interrogantes, muchos de ellos aún sin respuestas. Desde un lugar de admiración, no se logra entender cómo esta civilización pudo montar semejante obra de ingeniería en un lugar tan aislado, de difícil acceso y sin la tecnología que conocemos hoy. Construcciones en piedras que pesan toneladas traídas de sitios remotos, canales para conducir agua que aún funcionan, un conocido sistema de terrazas, un observatorio astronómico provisto de un gran reloj solar, demuestran que eran grandes matemáticos, entre otras cosas. Son muestras de una población evolucionada.

 

 

Respeto por las tradiciones

El Valle Sagrado del Urubamba es el lugar ideal para empezar un mágico recorrido por la región. Y sin lugar a dudas, hospedarse en Tambo del Inka, Luxury Collection Resort & Spa se convierte en el mejor punto de partida por su inmejorable ubicación para quienes desean conocer esta maravilla del mundo. Tiene un valor agregado que lo disntigue del resto y que no puedo dejar de mencionar: el hotel cuenta con una estación de tren propia para que los huéspedes tengan mayores facilidades para ir a Machu Picchu. Un lujo basado en la comodidad sin precedentes.

El arquitecto, el peruano Bernardo Fort-Brescia, de la firma Arquitectónica, ha logrado trasladar hasta el hotel la grandiosidad de las construcciones incas. Construido sobre un terreno de 118.306 m2, el complejo se ha trabajado de tal manera que recrea una gran villa. Sus 128 habitaciones cuentan con todas las facilidades necesarias para un descanso perfecto en medio de la naturaleza. Sus grandes ventanales se abren a un paisaje natural sobrecogedor y permiten gozar de la vista, ya sea del río o de las montañas que rodean el hotel. Han encontrado el equilibrio perfecto entre las comodidades de un hotel de lujo sin perder contacto con el entorno ni con la cultura regional.

Al llegar, la inmensa chimenea de piedra, los quipus y jarrones gigantes, y las columnas de madera que invaden los ambientes a modo de árboles interiores, todo es favorable para lograr un ambiente mágico que hace realidad el sueño que alguna vez tuvimos todos: ingresar a la mansión de un gigante. Han logrado fusionar un estilo étnico con la más exquisita elegancia. Son protagonistas la madera y la piedra así como algunos restos arqueológicos de la época incaica, que son propiedad de una colección privada.

 

 

Conciencia verde

Es el primer y único hotel en el Perú en haber obtenido la prestigiosa certificación LEED, que distingue a los edificios amigables con el medio ambiente. En ese sentido, el hotel cuenta con sistemas de ahorro y reciclaje de agua, control de la energía, reciclaje de desechos orgánicos e inorgánicos, así como otras muchas prácticas que lo hacen sostenible. Es el único hotel verde del país y el segundo en Sudamérica en tener esta importante certificación. Además, tiene un huerto propio, por lo que garantiza que el 90% de los vegetales de sus platos son orgánicos.

Aquí la gente va a paso firme, pero sin prisa y sin apuro. Todo parece convivir en perfecta armonía. La magia de los incas ha dejado su huella y todos se sienten orgullosos de sus antepasados. Cuando vivan la aventura hacia el pasado andino, entenderán mejor porqué.

Vinicius • Edición Nº 26 (2012)

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