Hemingway: un escritor aventurero y seductor

Hemingway: un escritor aventurero y seductor

Hemingway: un escritor aventurero y seductor

Cazador de leones y rinocerontes, soldado en la primera guerra, corresponsal en la segunda, fanático de los toros y la cultura española, boxeador, amante de París y de la isla de Cuba, pescador de alta mar. Todo eso fue Hemingway. Mientras tanto, escribió varias obras maestras de la literatura y hasta fue Premio Nobel.

El 21 de julio de 1899, en las afueras de Chicago, nacía una leyenda de la literatura: Ernest Miller Hemingway. Ya de pequeño heredó de su padre dos grandes pasiones: la caza y la pesca. En la escuela se hizo aficionado al rugby, al boxeo y, sobre todo, a la lengua, por lo cual al terminar sus estudios desistió de ir a la universidad y decidió mudarse a Kansas, donde obtuvo un puesto como reportero en el Kansas City Star.

Al estallar la primera guerra mundial, se presentó como voluntario para el combate con sólo 18 años, pero por un defecto en su ojo izquierdo sólo fue enrolado como conductor de ambulancias. A poco de desembarcar fue gravemente herido por el fuego de la artillería enemiga, pero logró salvar su vida y la de otro soldado que cargó sobre sus espaldas, lo que le valió una medalla al valor. Su recuperación en Milán y el romance que mantuvo allí con una joven enfermera le inspirarían a escribir, años más tarde, su famosa novela Adiós a las armas, publicada en 1929.

De regreso en Norteamérica, Hemingway se reincorporó al periodismo. En 1920 se casó con su primera esposa, Elizabeth Hadley Richardson, 8 años mayor, con quien se mudó a París en busca de mayores aventuras. Allí tuvieron a su hijo John, al que criaron en el diminuto piso mantenido por las rentas de la mujer. La estadía le sirvió al escritor para vincularse con los movimientos literarios de vanguardia y codearse con Ezra Pound, Gertrude Stein, James Joyce, Pablo Picasso y F. Scott Fitzgerald.

 

 

Luego de publicar dos libros que pasaron desapercibidos y de recorrer Europa como corresponsal del Toronto Star, Hemingway publicó su primera novela celebrada por la crítica: Fiesta (1926), en la que retrataba la vida bohemia en la París de aquellos años. Le siguieron la mencionada Adiós a las armas y Muerte en la tarde (1932) inspirada en sus viajes a España y las corridas de toros.

En el ínterin, Hemingway abandonaría a su esposa para casarse con una de sus mejores amigas, Pauline Pfeiffer, con la que regresó a Estados Unidos a raíz del suicidio de su padre. Instalados en su finca de Key West, Florida, tuvieron a sus hijos Patrick y Gregory. De esta época son Las verdes colinas de África (1935) y Las nieves del Kilimanjaro (1936), que ilustran sus excursiones de caza mayor por el continente africano.

En 1936 estalló la guerra civil española. Hemingway era un escritor rico y famoso pero, aún ávido de aventuras, decidió abandonar a su mujer y viajar como corresponsal junto a su amante, la periodista Martha Gellhorn. Tiempo más tarde, esta experiencia en España le inspiraría su novela de mayor éxito: Por quién doblan las campanas (1940).

Al regresar, la pareja decidió casarse y mudarse a Cuba, otro de los lugares favoritos del escritor. Pero la dicha del matrimonio tampoco sería eterna: ambos viajaban mucho y Martha nunca pudo darle la hija mujer que él anhelaba. Cuando en 1945 Hemingway cubría la segunda guerra mundial, se enamoró en Londres de otra periodista, Mary Welsh, quien se convertiría en su última esposa.

En 1952, ya de vuelta en Cuba, Hemingway escribiría otra obra maestra: El viejo y el mar, la emotiva historia de un pescador, que recibió el Premio Pulitzer en 1953 y lo encaminó definitivamente al Premio Nobel de Literatura de 1954.

Luego de la revolución cubana de 1959, mientras se rumoreaba que era presionado por la CIA, Hemingway acabó volviendo a su país. En julio de 1961, deprimido y enfermo de Alzheimer, uno de los escritores más originales del siglo XX, se disparó a sí mismo con su escopeta de caza.

Vinicius • Edición Nº 12  (2009)

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