Los grandes tintos franceses

Los grandes tintos franceses

Los grandes tintos franceses

Un inventario de exponentes extraordinarios que le garantizaron trascendencia global a la producción de este país europeo. Del sutil pinot noir de La Bourgogne hasta las etiquetas de alta gama de Burdeos.

 

Francia ha sido un indiscutible referente en el mundo del vino, atributo bien ganado y sostenido en el tiempo. En todas las categorías tiene un nombre para destacar. Es un defensor acérrimo del sistema de denominaciones de origen AOC (las siglas en francés) que protegen su patrimonio cultural. Este país es junto con Italia el mayor productor de vinos del mundo y los tintos ofrecen una enorme variedad a partir de cepas nobles. Se caracteriza por la capacidad de adaptación de la mayoría de las variedades y por obtener vinos extraordinarios en varietales o blends.

Para cualquier productor el mayor desafío es superar el vino que ya se elaboró, encontrar a partir de lo que la naturaleza ofrece, una botella aún mejor. Francia está bien dividida y legislada, los vinos tienen mucha identidad y dado que todo comienza en el viñedo a partir de una cuidada selección de la uva idónea en función al clima y suelo, esta nota presentará los nombres más distinguidos y los que dieron tanta trascendencia al país franco.

La Bourgogne: su cepa emblema es el pinot noir, vinos complejos y jugosos, bajos en alcohol y concentración, de tanino sutil. Son sensuales, femeninos y delicados; en general costosos, sobre todo si son añadas de calidad. El pinot es una cepa muy adecuada para clima frío, algo que la diferencia de otras tintas que van buscando el sol por el mundo. Es vino base en Champagne, región que se encuentra en una latitud extrema. Los viticultores del mundo la conocen por su dificultad de adaptación reconociendo que solo se distingue en terruños de características muy singulares como los pequeños pagos del corazón de la Bourgogne: la Côte de Nuits.

Entre tantos nombres hay que destacar los grands crus de la AOC Vosne Romanée y su máximo exponente: la Romanée Conti, el vino más caro del mundo, exceptuando desde ya alguna cosecha de un vino en particular. En otro orden, cabe mencionar una AOC que también pertenece a la Borgoña pero un vino mucho más accesible, se trata del Beaujolais que existe en tinto y blanco, pero en el primer grupo a partir de la cepa gamay.

Otra región digna de destacar es el Valle de Ródano que desde la ciudad Vienne hasta Avignon abarca muchas AOC y algunos vinos que están entre los preferidos de los paladares más exigentes como por ejemplo: Côte Roti y Hermitage. La cepa principal es el syrah que inspiró a productores de todo el mundo por la calidad de vinos capaz de alcanzar. Al sur se encuentra otra AOC bien famosa por su riquísima historia: Châteauneuf du Pape. Fueron precisamente los papas que eligieron este pueblo para convertirlo en su residencia de verano en el siglo XIV, de ahí el nombre: Castillo Nuevo del Papa.

Está claro que cuando se piensa en Francia y sus tintos a muchos les surge el nombre Bordeaux (Burdeos), que es la mayor productora de tintos de alta gama. En ocasión de la Exposición Universal de París, en 1855, los vinos de la subregión de Haut Médoc fueron clasificados en un orden de primeros hasta quintos crus, en base al terroir, prestigio del productor y precio de mercado, entre otros. Se subdivide en regiones más pequeñas hasta llegar a parcelas que son propiedad de cada Châteaux y que en sí mismos forman un cru.

En Haut Médoc (integrado por 26 municipios en total), se producen vinos con AOC, seis de ellos con derecho a utilizar su propia denominación comunal, debido al prestigio y calidad de sus vinos: Pauillac, St Julien, St Estéphe, Margaux, Moulis y Listrac. Los châteaux (castillos) rodeados de viña, eran la vivienda de familias nobles y aristocráticas que se dedicaban a la vida política, a cargos públicos como jueces, miembros del Parlamento, pero también elaboraban sus caldos. En parte las fortunas se forjaron por la posibilidad de comercializar con los países del norte. Los premiers grands crus classés son: Lafite Rothschild, Margaux, Latour, Haut Brion y Mouton Rothschild; la mayoría de ellos hoy pertenecen a grandes grupos económicos.

Al sur de la región se encuentra la AOC Graves que ofrece grandes vinos que no se opacan frente a los del Médoc. La lista es importante y merece ser tenida en cuenta. Antes todos los vinos salían con la AOC Graves, pero fue ganando espacio la AOC Pessac Leognan desde su creación en 1987. Del otro lado del río que atraviesa la región se encuentra la AOC Pomerol que no tiene una clasificación propia, sin embargo, un cru lleva la distinción “Hors clase”: Petrus, considerado el mejor por unanimidad y tiene un pequeño pero gran competidor: Le Pin.

Vecina está la AOC St. Emilion con una clasificación que es revisada cada 10 años y hoy porta 4 Châteaux grandx crus classé A: Cheval Blanc, Ausone, Angélus y Pavie. Los vinos tintos franceses siguen muy presentes en las cartas de los mejores restaurantes del mundo. Hay un consumidor muy fiel que los elige sin dudar y una oportunidad que inspira a muchos productores a confiar que hay vinos que trascienden las modas o las tendencias y sobre todo que pueden emocionar más allá del tiempo.

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