Naturaleza y arte

Naturaleza y arte

Naturaleza y arte

Un recorrido por distintos emblemas de la creatividad paisajística: desde los Jardines de Versalles hasta el brasileño Inhotim e Isla El Descanso, en Tigre.

Los Jardines colgantes de Babilonia, construidos en el siglo VI a.C. y considerados una de las siete maravillas del mundo antiguo, fueron probablemente los primeros jardines con arte de los que tenemos constancia, y que tristemente la decadencia de Babilonia se llevó consigo. La palabra jardín proviene del francés y refiere a un espacio de terreno en el que se cultivan especies vegetales que conviven con otros elementos como fuentes o esculturas solo para placer de los sentidos, es decir, los jardines en su origen estuvieron siempre planteados como la fusión del arte con la naturaleza.

En los siglos XVII y XVIII en Europa, el diseño y la creatividad paisajística comenzaron a desarrollarse fuertemente, principalmente en Francia y Reino Unido. El diseño racional de los jardines franceses, con preferencia de las formas geométricas —Jardines de Versalles— se distingue del estilo inglés por sus diseños concebidos como paisajes de pintura, de terreno circundante y con estatuas y agua como elementos esenciales, — Englischer Garten, Munich.

Ya en el siglo XIX, en el pequeño pueblo francés de Giverny, Monet imaginó y creó los impresionantes jardines que más tarde plasmaría para la eternidad en sus cuadros, que convocan desde entonces a artistas de todo el mundo, y han sido inspiración de tantos otros. La región francesa del Valle de Loira seguramente reúne la más amplia colección de jardines del mundo: románticos, de perfume, de inspiración asiática, jardines que parecen de cuentos de hadas, el más emblemático es el renacentista de Villandry – Touraine. Es tal la afición de la zona por el diseño paisajístico que en Chaumont, se celebra el Festival Internacional de los Jardines, una inigualable combinación de arte y naturaleza.

De diseño más contemporáneo y cercano podemos disfrutar de algunos fabulosos espacios en América del Sur. Inhotim, en Minais Gerais (Brasil) es uno de los museos al aire libre más grandes del planeta, con más de 80 esculturas dispuestas en 140 hectáreas de un inmenso jardín botánico, con una colección, entre otras especies, de 800 tipos de palmeras diferentes.

En Isla El Descanso, una isla en el Delta del Paraná, en Tigre, su propietario diseñó un jardín en el que se fusionan naturaleza, arte y filosofía. Su devoción por las plantas, por la conservación del medio ambiente y por el Delta, han llenado de color y aromas la isla con azaleas, camelias, hortensias, rosas, glicinas, helechos, salvias, lavandas y la mayor colección de gramíneas de un parque privado de Latinoamérica. El Delta del Paraná es considerado uno de los deltas más grandes del mundo que, gracias a la presencia de grandes espejos de agua y su escasa altitud, produce un microclima que favorece la proliferación de especies vegetales, más típico de latitudes tropicales.

Isla El Descanso, por sus particulares condiciones más elevadas del terreno, permite además experimentar con especies naturales que no se dan en otros terrenos del Delta, lo que lo convierte en un jardín botánico. El recorrido filosófico del jardín se inicia con uno de sus ocho puentes, El puente del Ángel del Amor, seguido por el del Agradecimiento, el de la Conciencia, la Aceptación, la Paz, la Amistad, etc, y los senderos del Maestro y Camino de los Sueños, entre otros. A lo largo de todo el paseo en cada espacio sorprende una obra de arte de reconocidos artistas argentinos como Bastón Díaz, Carlos Gallardo, Pablo Reynoso, Marie Orensanz, José Fioravanti, Pablo Curatella Manes y Vivianne Duchini. Isla El Descanso es una combinación única de naturaleza y arte argentinos.

 

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